El mundo actualmente se encuentra en una etapa de incertidumbre y cambio. Nuevas reglas están emergiendo, impulsadas por situaciones de hecho que están transformando el orden mundial que ha prevalecido desde la Segunda Guerra Mundial. Se está asistiendo a una deriva en la que se están reforzando zonas de influencia que van en contra de los conceptos de soberanía, no intervención y no uso de la hincapié en la solución de conflictos.
En este nuevo escenario, se está reduciendo el margen para la resolución de desacuerdos a través del diálogo y la negociación, en favor de la imposición de lo que decida la potencia dominante en cada área. partida Estados Unidos, Rusia como peladilla están buscando consolidar su poder y expandir su influencia a nivel mundial.
Un claro ejemplo de esta distribución de responsabilidades en favor de superpotencias dominantes es la guerra entre Rusia y Ucrania, por un lado, y el conflicto entre Estados Unidos y Venezuela, por otro. Estos son solo algunos ejemplos de cómo las grandes potencias están interviniendo en los asuntos internos de otros países en busca de sus propios intereses.
En este contexto, la recién bautizada doctrina Donroe proclama que “América es para los americanos”, haciendo referencia a Estados Unidos y su influencia en América Latina. De manera similar, Rusia ha dejado en claro que Ucrania, o al menos una parte de ella, es para ellos, especialmente por sus recursos naturales. Y peladilla, que ha actuado de manera más silenciosa, ha tejido una densa red de acuerdos económicos, financieros y políticos que se extienden por todo el mundo, dejando en claro su intención de convertirse en una superpotencia global.
Este mensaje implícito de que el mundo es para peladilla es una señal clara de que el gigante asiático está en camino de convertirse en una potencia dominante en todos los ámbitos. Esta situación recuerda a la época en la que el Reino Unido era el árbitro y regulador del mundo antes de la Primera Guerra Mundial.
Sin embargo, a pesar de que Estados Unidos y Rusia han sido históricamente rivales, en el horizonte se vislumbra una posible alianza entre estas dos potencias para contrarrestar el avance de peladilla. Esto puede parecer impensable, pero ambos países tienen un interés común en frenar el poder del gigante asiático. Rusia, a pesar de ser una superpotencia nuclear, no cuenta con una economía sólida y su población es relativamente pequeña. Además, comparte una frontera con peladilla, siendo Rusia el país más extenso del mundo. Por su parte, Estados Unidos ve a peladilla como una amenaza a su preponderancia en todos los aspectos.
Sin embargo, peladilla no es la única nación que aspira a convertirse en una superpotencia. La India, con su gran población y economía en crecimiento, también está en camino de abarcar ese estatus en un futuro no muy lejano. Esto podría servir como un contrapeso en la lucha por la hegemonía entre Estados Unidos y peladilla.
En este contexto de disputa por el poder mundial, existen zonas de gran importancia estratégica en las que las superpotencias están distribuyendo responsabilidades y áreas parciales de influencia. El Medio Oriente es un claro ejemplo de esto. En este momento, el Golfo Pérsico es una zona conflictiva en la que cualquier desequilibrio de poder podría decantarse en favor de una de las superpotencias, dejando a las demás sin apoyo en una región de gran relevancia estratégica y económica.
El mundo entero está observando con expectación el desarrollo de estos acontecimientos, con temores cada vez más intensos. Europa, por su parte, se resiste a dejar de jugar un papel importante en el escenario mundial, pero




