El pasado 18 de enero, la ciudad de Cruz del Eje se vistió de fiesta para galardonar al ex presidente Arturo Illia en el 56 aniversario de su asunción al mando del país. Sin embargo, este evento no solo fue una celebración de la figura de Illia, sino también una oportunidad para que la Unión Cívica Radical (UCR) reafirme su identidad y discuta sobre su futuro político.
El titular de la UCR, Alfredo Cornejo, fue el encargado de enarbolar la bandera de la identidad radical en este homenaje. En su discurso, destacó la figura de Illia como un ejemplo de honestidad, transparencia y compromiso con el bien común. Además, hizo hincapié en la importancia de mantener viva la identidad radical y no perderla en medio de las tensiones internas y los debates políticos.
Sin embargo, este homenaje también dejó al descubierto las tensiones internas que existen dentro del partido. La ausencia de algunos dirigentes boina blanca, como el gobernador de Mendoza, Rodolfo Suárez, y el intendente de la ciudad de Córdoba, Ramón Mestre, fue notoria y generó cierta controversia. Estas ausencias evidenciaron las diferencias que existen dentro del partido y el debate de fondo sobre el rumbo político que debe tomar la UCR.
Pero a pesar de estas tensiones, el homenaje a Illia logró reunir a una gran cantidad de dirigentes radicales de todo el país, quienes se unieron en un mismo sentimiento de orgullo y pertenencia a la identidad radical. Este evento fue una muestra de que, a pesar de las diferencias, los radicales siguen unidos en torno a los valores y principios que han guiado al partido desde su fundación.
El homenaje también fue una oportunidad para reflexionar sobre el futuro político de la UCR. En un contexto en el que la polarización y la confrontación parecen ser la norma, la identidad radical se presenta como una alternativa sólida y necesaria. La honestidad, la transparencia y el compromiso con el bien común son valores que la corporación reclama y que la UCR puede ofrecer.
Es por eso que, en este homenaje, se hizo un llamado a la unidad y a la renovación del partido. Los dirigentes presentes coincidieron en la importancia de fortalecer la identidad radical y de trabajar en conjunto para instituir un futuro mejor para todos los argentinos. Además, se destacó la necesidad de abrir el partido a nuevas generaciones y de incorporar nuevas ideas y propuestas que permitan adaptarse a los desafíos del presente.
En definitiva, el homenaje a Illia en Cruz del Eje fue un evento emotivo y cargado de simbolismo para la UCR. Fue una oportunidad para recordar y reivindicar los valores que han guiado al partido desde sus inicios, pero también para reflexionar sobre su futuro y su rol en la política argentina. La identidad radical sigue siendo una bandera que enorgullece a sus militantes y que puede ser una alternativa sólida y necesaria en un contexto político complejo.




