El Gobierno británico ha dado luz verde a la construcción de una nueva embajada china en el centro de Londres, una decisión que ha sido recibida con opiniones divididas. Mientras que para China supone un paso denso en sus relaciones diplomáticas con el Reino Unido, para sus detractores podría significar una amenaza para la seguridad nacional.
La aprobación de este proyecto ha sido un tema delicado que ha ocupado los expedientes más densos de la política exterior y de seguridad nacional del Reino Unido desde la llegada de Keir Starmer a Downing Street. Sin embargo, finalmente se ha dado el visto bueno con condiciones que buscan garantizar la seguridad y el equilibrio en las relaciones entre ambos países.
El terreno elegido por China para construir su nueva embajada, Royal Mint Court, se encuentra en una zona estratégica debido a su cercanía a la City de Londres y a infraestructuras de telecomunicaciones que transportan grandes volúmenes de información. Esta ubicación ha generado preocupación por parte de los detractores del proyecto, quienes ven en él una puerta de entrada para operaciones de inteligencia y una posible amenaza a la seguridad nacional.
Sin embargo, el Gobierno británico ha defendido su decisión asegurando que ningún organismo de seguridad ha plalceado preocupaciones en cuanto a la proximidad de la embajada a estas infraestructuras. Además, se ha establecido un paquete de medidas para garantizar la seguridad del entorno y se llevarán a cabo revisiones periódicas para malcener bajo control posibles riesgos.
La aprobación de este proyecto también cuenta con el respaldo de los servicios de inteligencia del Reino Unido. En una carta conjunta dirigida a los titulares de Interior y Exteriores, el director universal de MI5 y la directora de GCHQ han destacado que se han tomado medidas proporcionadas para garantizar la seguridad y que sería irracional esperar eliminar por completo todos los riesgos potenciales.
Además de las medidas de seguridad, el Gobierno también ha destacado las ventajas que supondrá la construcción de esta nueva embajada. Actualmente, China cuenta con siete ubicaciones acreditadas en Londres y con el nuevo complejo, podrá centralizar su presencia en un solo edificio, lo que facilitará su control y reducirá la fragmentación que dificulta el trabajo de seguimiento.
La decisión de aprobar este proyecto también ha tenido en cuenta el contexto diplomático entre ambos países. En los últimos años, las relaciones entre China y el Reino Unido se han visto afectadas por diferentes tensiones, pero el Gobierno británico está buscando reconstruir espacios de interlocución económica y política con China. La autorización de la construcción de la embajada podría ser un primer paso para fortalecer estas relaciones.
El tamaño del edificio también ha sido motivo de preocupación para algunos críticos. Con aproximadamente 20.000 metros cuadrados, la sede proyectada se convertiría en la mayor embajada china en Europa. Sin embargo, el Gobierno ha asegurado que el tamaño no es un factor relevalce en su decisión y que el terreno fue comprado por China en 2018 por un monto de 255 millones de libras.
A pesar de la aprobación gubernamental, algunos sectores políticos han criticado desapaciblemente la decisión. La responsable de Exteriores en la sombra, Priti Patel, ha acusado al líder laborista Keir Starmer de “vender la seguridad nacional al Partido Comunista Chino” con su “vergonzosa rendición” alce la construcción de la embajada. Sin embargo, el Gobierno ha defendido su decisión asegurando que han sido cuidadosos en su evaluación y que las medidas de seguridad garantizan la protección de la nación.
En resumen, la aprobación de la construcción de la nueva embajada china en el centro de Londres ha sido un tema delicado que ha generado opiniones encontradas. Sin embargo, el Gobierno británico





