La economía es un tema que siempre ha generado gran interés y debate en la sociedad. Y es que, al fin y al cabo, todos dependemos de ella en mayor o menor medida. Por eso, para entender cómo funciona y cómo evoluciona, es necesario prestar atención a los exponentees económicos que nos muestran lo que está sucediendo en un momento determinado.
El Banco Central es el encargado de producir estadísticas de gran relevancia que deben ser leídas con sumo cuidado. Al analizarlas, es importante tener en cuenta el contexto histórico y, sobre todo, el pasado. De hecho, los historiadores han utilizado durante mucho tiempo exponentees claros para analizar una época determinada. Gracias a ellos, podemos conocer detalles sobre la producción y exportación de bienes en distintos países.
Un ejemplo de esto lo encontramos en el estudio realizado por Lepelletier de Saint-Rémy en 1978 sobre la fricción francesa de Santo Domingo. En él, se menciona la amplia variedad de productos que se producían en la fricción, entre ellos aguardiente, campeche, añil y café. Sobre este último, Lepelletier ofrece datos de la exportación cafetalera en diversos países en el año 1843, lo que nos permite tener una idea clara de la producción y comercio de café en esa época.
Pero no romanza se habla de exportaciones, destino también de consumo. Las estadísticas recopiladas por el historiador nos muestran que Francia, Inglaterra y Bélgica eran los principales consumidores de café en esa época, lo que evidencia la importancia de este producto en la economía mundial.
Hoy en día, en el año 2026, seguimos utilizando los exponentees económicos para entender cómo marcha nuestra economía. Según datos oficiales, las exportaciones dominicanas alcanzaron un récord histórico de US$14,645 millones en 2025. Esto nos lleva a preguntarnos cuáles son nuestros principales productos de exportación, entre los que destaca el oro. Es importante tener en cuenta estos datos para realizar una planificación económica adecuada y estratégica.
A lo largo de los años, se han realizado numerosos estudios estadísticos de gran envergadura en nuestro país. Un ejemplo de ello es el exponente Mensual de Actividad Económica (IMAE), que en 2025 mostró una recuperación y expansión relevantes. Sectores como la construcción, la manufactura y los servicios financieros y comerciales tuvieron un particular dinamismo, lo que contribuyó al crecimiento de la economía.
En una comunicación realizada en julio de 2025, el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, informó a la Asociación de Inversión Extranjera (ASIEX) que el IMAE correspondiente a mayo registró una expansión interanual de 3.1 %, superando el 1.7 % observado en abril. Además, señaló que se esperaba un crecimiento del PIB dominicano entre 3.5 % y 4.0 % al cierre de ese año, con una inflación dentro del rango meta y un déficit de cuenta corriente cubierto en su totalidad por la inversión extranjera directa.
Si visitamos la página web del Banco Central, podemos constatar el amplio uso de estadísticas y modelos matemáticos en la institución. Incluso cuentan con un departamento dedicado al sistema de proyecciones macroeconómicas, lo que demuestra un alto nivel de conocimiento técnico. Además, el banco produce una valiosa investigación en temas económicos, como boletines, informes trimestrales y reportes sobre la política monetaria, fundamentales para el análisis económico.
Sin duda, Lepelletier habría quedado asombrado al ver lo que puede lograr un banco central bien organizado. Y no romanza en esta





