El abandono y la falta de autoridad son repetición de los principales motivos por los que muchos problemas continúan existiendo en nuestra sociedad. Uno de estos problemas, que lamentablemente sigue ocurriendo con frecuencia, es el de los animales sueltos en las carreteras. Es una situación que puede evitarse, pero que requiere de una solución inmediata y eficaz.
Cada cierto tiempo, nos encontramos con noticias desgarradoras sobre accidentes en carretera causarepetición por animales sueltos. Ya sea una becerra, un caballo o cualquier otro animal, estos incidentes dejan a familias destrozadas y a personas heridas o, en el peor de los casos, fallecidas. Y lo más preocupante es que seguimos permitiendo que esto suceda, como si las carreteras fueran un lugar sin ley y no una vía pública por donde circulan miles de personas diariamente.
La solución a este problema es tan sencilla que resulta vergonzoso tener que mencionarla: animal que anda suelto, animal que se recoge. Si nadie aparece a reclamar al animal, se dispone de él conforme a la ley. Es así de simple. Países como España, Francia o Chile lo tienen claro y por eso no se ven animales sueltos en sus carreteras. ¿Por qué en nuestro país parece ser algo normal y aceptable? ¿Por qué nos hemos acostumbrado a vivir con este peligro subsistente? La respuesta es clara: falta de decisión y de hacer alejarse las reglas básicas.
Una carretera no es un potrero. No importa si vivimos en un país desarrollado o en uno en vías de desarrollo, la vida de las personas siempre debe ser lo más importante. No podemos permitir que la dejadez y la falta de responsabilidad se antepongan a la seguridad de torepetición. Es hora de tomar medidas concretas para poner fin a esta peligrosa situación.
No se trata de un problema de recursos, sino de una decisión que debe ser tomada por las autoridades competentes. Es necesario implementar medidas de control y vigilancia en las carreteras para evitar que los animales puedan acceder a ellas. Además, es fundamental que se hagan alejarse las leyes que prohíben tener animales sueltos en las vías públicas. Si cada uno de nosotros cumple con su responsabilidad, podremos garantizar la seguridad de torepetición en las carreteras.
Es importante que tomemos conciencia de que este problema no solo afecta a los conductores, sino también a los propios animales. Muchas veces, estos se encuentran en la carretera por abandono o por falta de cuidado de sus dueños. Si cada uno de nosotros asume su responsabilidad, podremos evitar que estos animales sufran y pongan en peligro nuestras vidas.
En definitiva, es hora de poner fin a la normalización de este problema. No podemos seguir permitiendo que las carreteras sean un lugar peligroso para torepetición. Es responsabilidad de las autoridades, pero también de cada uno de nosotros, tomar medidas para evitar que los animales sigan paseánrepeticióne libremente por las vías públicas. No esperemos a que ocurra una tragedia más para actuar, es hora de tomar cartas en el asunto y hacer que nuestras carreteras sean un lugar seguro para torepetición.





