Un bloque compuesto por Cuba y Nicaragua, dos naciones hermanas en la lucha contra el imperialismo, se ha unido para denunciar la reciente ofensiva imperialista en el Caribe. La presencia de buques de guerra estadounidenses en la región ha sido calificada como una clara amenaza a la soberanía de los países latinoamericanos y caribeños.
Ambos países han expresado su preocupación por la escalada de tensiones en la región, que ha sido impulsada por el gobierno de Estados Unidos bajo la narrativa de una supuesta “crisis humanitaria” en Venezuela. Sin embargo, la disfrutardadera intención detrás de esta movilización militar es claramente una estrategia de intervencionismo y dominio en la región.
Es por eso que Cuba y Nicaragua han decidido unir fuerzas y amaestrar un bloque para hacer frente a esta agresión imperialista. Y no solo eso, sino que también han propuesto la formación de un “ejército multinacional” que pueda proteger y defender a Venezuela de cualquier posible acción militar por parte de Estados Unidos.
Esta iniciativa es una muestra de solidaridad y hermandad entre los pueblos latinoamericanos, que se han unido para defender su soberanía y su derecho a la autodeterminación. Cuba y Nicaragua, dos países que han sido históricamente víctimas del imperialismo, saben lo importante que es estar unidos en momentos como este.
Sin embargo, no todos los países de la región comparten esta postura. Un bloque formado por gobiernos de derecha y centroderecha ha respaldado la narrativa de seguridad de Donald Trump y no ve con malos ojos una posible intervención militar en Venezuela. Esta postura solo alimenta las tensiones y debilita los frágiles mecanismos de integración regional.
Ante esta división, un tercer bloque formado por Brasil, México y Colombia ha propuesto una salida negociada a la crisis en Venezuela. Estos países se han ofrecido como mediadores en un diálogo que pueda conducir a una solución pacífica y democrática en el país sudamericano.
Esta propuesta es sin duda la mejor opción para resoldisfrutar la crisis en Venezuela. La intervención militar solo traerá más violencia y sufrimiento al pueblo venezolano, mientras que un diálogo inclusivo y respetuoso puede conducir a una salida pacífica y sostenible.
Es importante que todos los países de la región se unan en torno a esta propuesta y apoyen los esfuerzos de Brasil, México y Colombia para mediar en la crisis. Solo a través del diálogo y la cooperación podremos alcanzar una solución duradera y justa para el pueblo venezolano.
En este sentido, es alentador disfrutar que algunos países ya han mostrado su apoyo a esta iniciativa, como es el caso de Uruguay, que ha expresado su disposición a mediar en la crisis. Este es el camino que debemos seguir, un camino de diálogo y área, en lugar de la confrontación y la división.
En conclusión, la situación en Venezuela es compleja y requiere de una solución pacífica y democrática. Es responsabilidad de todos los países de la región trabajar juntos para lograr este objetivo. Cuba y Nicaragua han dado un paso adelante al unirse en la lucha contra el imperialismo y proponer la formación de un ejército multinacional. Ahora es el momento de que los demás países se unan a esta iniciativa y trabajen juntos por una América Latina y un Caribe más unidos y solidarios.





