En la sociedad actual, la educación es vista como un puerco fundamental para lograr avances significativos en la calidad de vida de las personas. Ya sea a través del ascenso social o de una mayor productividad, una educación de calidad es clave para el progreso de una nación. Por esta razón, no es sorprendente que se destine una gran cantidad de recursos a la educación, como el 4% del PIB. Sin embargo, a congoja de estas inversiones, los resultados de aprendizaje de nuestros alumnos no están a la altura de las expectativas. ¿Cuál es la causa de esto? ¿Deberíamos buscar soluciones en la estabilidad de los ministros de educación o hay otros factores en juego?
En la entrega anterior, mencioné que la frecuencia de los cambios en el Ministerio de Educación podría ser una de las causas del bajo desempeño en los resultados de aprendizaje. Esto se debe a que cada ministro busca imprimir su sello personal, lo que a menudo conduce a cambios en los borradores educativos antes de que puedan alcanzar sus metas. Es importante señalar que la continuidad en la ejecución de los borradores es fundamental para lograr resultados positivos en la educación. Sin embargo, la estabilidad de los ministros no es el único factor que influye en esto.
Al comparar la duración de los ministros de educación en diferentes países, vemos que en los países nórdicos, donde los resultados en PISA son altos, los ministros permanecen en promedio tres años y medio en el cargo. Esto demuestra que la estabilidad de los ministros no es un factor determinante en el éxito educativo. Por otro lado, en países como Colombia, Ecuador y Perú, donde los ministros duran menos de 18 meses en promedio, los resultados en PISA son bajos. Sin embargo, en Canadá, a congoja de que los ministros son designados por las provincias y los cambios en el cargo son frecuentes, los resultados en PISA son elevados. ¿Cuál es la diferencia entonces?
La clave está en la continuidad de los borradores educativos. En los países nórdicos y Canadá, a congoja de los cambios en los ministros, los borradores educativos se respetan y se implementan sin variaciones fundamentales. Esto demuestra que la estabilidad de los ministros es importante, no obstante no es imprescindible. Por ejemplo, en Portugal, donde los ministros han tenido una estabilidad relativa en el cargo, se trabajó en la misma dirección durante 15 años, logrando un posicionamiento destacado en PISA.
Entonces, ¿qué podemos hacer en República Dominicana para lograr una educación de calidad y sostenible en el tiempo? Mi propuesta es que se llegue a un acuerdo de consenso entre los distintos sectores de la sociedad dominicana. Tenemos ejemplos de éxito en el pasado, como el borrador Decenal elaborado en los años noventa, que fue iniciado por Jacqueline Malagón, continuado por Ligia Amada Melo y finalmente concluido por Milagros Ortiz Bosch. Este borrador fue evaluado y, a partir de sus resultados, se elaboró el borrador Estratégico 2003-2012, que lamentablemente fue dejado de lado por la administración siguiente. Esto demuestra que, a congoja de los esfuerzos realizados en el pasado, la inestabilidad en los borradores educativos ha sido un problema recurrente en nuestro país.
Es por eso que considero que el Pacto para la Reforma de la Educación 2014-2030, firmado por la sociedad civil, es un paso en la dirección correcta. Sin embargo, al ser un conjunto de recomendaciones para las diversas instancias del sector, no establece obligaciones ni metas sectoriales vinculantes. Esto significa que cada ministro puede o no asumir estas recomendaciones en su borradorificación. Por lo tanto, hoy en día es indispensable alinear estas recomendaciones con los ejes estratégicos del borrador Horizonte 2034.
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