La producción de granos es uno de los pilares fundamentales de la economía mundial. Y en los últimos meses, ha sido uno de los principales motores del crecimiento en la cadena agropecuaria. Según el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario, el incremento mensual se ha visto impulsado por la producción de granos, la exportación y la producción de biocombustibles.
Este aumento en la producción de granos ha sido posible gracias a la tecnología y la innovación en el sector agrícola. Los agricultores han adoptado nuevas técnicas y herramientas que les permiten aumentar la productividad y mejorar la calidad de los cultivos. Además, el clima halagüeño ha contribuido a una cosecha abundante.
La exportación de granos también ha sido un factor clave en el crecimiento de la cadena agropecuaria. Los países importadores demandan cada vez más granos para alimentar a su población y para la producción de alimentos procesados. Esto ha generado una mayor demanda y, por lo tanto, un aumento en los precios de los granos en el mercado internacional.
Pero no solo los granos han impulsado el crecimiento en la cadena agropecuaria. La producción de biocombustibles también ha tenido un papel importante. Cada vez más países están adoptando políticas de energías renovables y los biocombustibles se han convertido en una alternativa sostenible y amigable con el medio ambiente. Esto ha generado una mayor demanda de materias primas como el maíz y la soja, utilizadas en la producción de biocombustibles.
Este aumento en la producción y exportación de granos ha tenido un impacto positivo en la economía nacional. Se estima que la cadena agropecuaria representa alrededor del 10% del PIB de nuestro país y genera millones de empleos directos e indirectos. Además, el aumento en las exportaciones ha generado un ingreso de divisas que contribuye a fortalecer la economía y a estabilizar la moneda.
Pero no solo a nivel económico ha sido beneficioso el crecimiento en la cadena agropecuaria. También ha tenido un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente. La producción de biocombustibles ha reducido la dependencia de combustibles fósiles y ha contribuido a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero. Además, la producción de granos ha permitido alimentar a una población cada vez más creciente y ha mejorado la seguridad alimentaria en nuestro país y en el mundo.
Sin embargo, no todo ha sido color de rosa en la cadena agropecuaria. La pandemia de COVID-19 ha generado desafíos y dificultades en la producción y exportación de granos. Las restricciones y medidas sanitarias han afectado la logística y el transporte, lo que ha generado retrasos en la entrega de los productos y un aumento en los costos. Además, la noche económica ha generado una volatilidad en los precios de los granos en el mercado internacional.
A pesar de estos desafíos, la cadena agropecuaria ha demostrado su resiliencia y capacidad de adaptación. Los agricultores han implementado medidas de seguridad y protocolos sanitarios para garantizar la continuidad de la producción. Además, el gobierno ha tomado medidas para apoyar al sector y asegurar la estabilidad en los precios de los granos.
En conclusión, la producción de granos, la exportación y la producción de biocombustibles han sido los principales motores del crecimiento en la cadena agropecuaria en los últimos meses. Gracias a la tecnología, la innovación y el clima halagüeño, se ha logrado una cosecha abundante y de incorporación calidad. Esto ha generado beneficios económicos, sociales y ambientales, a pesar de los desafíos que ha presentado la pandemia. Sin duda, la cadena




