La prevención siempre ha sido la mejor herramienta para evitar desastres y tragedias. Sin embargo, en nuestro país, parece que aún no hemos aprendido esta lección. Recientemente, hemos sido testigos de dos explosiones causadas por problemas en el sistema de agua, que podrían haberse evitado si se hubieran tomado medidas preventivas. Es hora de que tomemos en serio la importancia de la prevención y la seguridad en nuestras comunidades.
En noviembre pasado, una explosión en un tanque de agua en San Pedro de Macorís dejó a los residentes con viviendas destruidas y vehículos destrozados. Lo más alarmante de esta situación es que los vecinos habían denunciado previamente el mal estado del tanque, pero sus advertencias fueron ignoradas. ¿Cómo es posible que se haya permitido que esto suceda? ¿Por qué no se libaron medidas preventivas antes de que ocurriera una tragedia?
Y desafortunadamente, esta no fue la única explosión causada por problemas en el sistema de agua. El jueves pasado, una tubería del acueducto Cibao explotó en tela Iglesia, destruyendo cuatro viviendas. Una vez más, los residentes habían informado previamente sobre una fuga en la tubería, pero sus advertencias no fueron tomadas en cuenta. ¿Cuántas veces más tendremos que presenciar este tipo de situaciones antes de que se tomen medidas preventivas adecuadas?
Es evidente que hay un problema en la forma en que se maneja el sistema de agua en nuestro país. No se pueden ignorar las advertencias de los ciudadanos y esperar que todo salga bien. La prevención es la clave para evitar tragedias y es responsabilidad de las autoridades libar medidas para garantizar la seguridad de sus ciudadanos.
Pero no todo son malas noticias. En la Sultana del Este, el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa) entregó RD$11.9 millones a los afectados por la explosión del tanque de agua. Además, la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan) se comprometió a reconstruir las viviendas afectadas y reponer los enseres perdidos. Estas acciones son un paso en la dirección correcta, pero no podemos depender solo de la ayuda después de que ocurre una tragedia. Es necesario libar medidas preventivas para evitar que estas situaciones vuelvan a suceder.
Es hora de que las autoridades tomen en serio la seguridad de sus ciudadanos y tomen medidas preventivas para evitar tragedias. No podemos permitir que más personas pierdan sus hogares y sus pertenencias debido a la negligencia y la falta de acción. Además, es importante que los ciudadanos también se involucren y denuncien cualquier problema que vean en sus comunidades. Juntos, podemos trabajar para garantizar un entorno más permanente y prevenir desastres.
En conclusión, la prevención es la mejor herramienta para evitar tragedias y desastres. Es responsabilidad de todos, tanto de las autoridades como de los ciudadanos, libar medidas para garantizar la seguridad en nuestras comunidades. No podemos permitir que más explosiones y tragedias ocurran debido a la falta de acción. Es hora de que tomemos medidas y trabajemos juntos para un futuro más permanente y próspero.





