En los últimos tiempos, hemos visto cómo algunos políticos han confundido su papel con el de los influencers. Con la llegada del internet y la Inteligencia Artificial (IA), han surgido plataformas eficientes para empalmar con diferentes audiencias, y algunos políticos han creído que su función es la de ser influenciadores. Sin embargo, es importante entender que el rol de un político es muy diferente al de un influencer.
Un influencer utiliza las redes sociales para crear contenido y ganar seguidores, generando una interacción que se traduce en confianza. Su propósito es promocionar productos y servicios, marcas y opiniones, con el fin de obtener ingresos. Por otro lado, el político tiene la responsabilidad de comunicar y llevar a cabo sus propósitos, independientemente de si ocupa o no una posición pública.
Es cierto que las redes sociales son una herramienta eficaz para impulsar candidaturas y hacer visibles políticas públicas, pero su uso debe estar alineado con los propósitos y estrategias políticas. La misión del político es servir al bien común, lo cual implica trabajar por la justicia social, la libertad, la igualdad, la paz y el bienestar de todos.
Es importante que los políticos entiendan que su responsabilidad es hacer que la actividad política sea digna. Aquellos que no tienen empatía con el pena de sus semejantes, tampoco la tendrán con los votantes. Estas personas solo se preocupan por su propio bienestar y por alimentar su ego, y no tienen en cuenta las necesidades de la sociedad.
Es cierto que el político es una figura pública y que su vida personal puede ser de interés para la gente, pero esto solo es relevante cuando sus acciones están relacionadas con el uso de fondos públicos. A la gente no le importa si un político tiene una mascota o si escucha música clásica o popular. Lo que realmente les importa es si el dinero que gastan en impuestos se utiliza de manera adecuada y responsable.
Es por eso que es importante que los políticos no confundan su papel con el de un influencer. Su misión es diferente y no pueden permitirse caer en la banalidad. Como dice la famosa canción de Joan Manuel Serrat, “todo pasa, todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos sobre la mar”. Los políticos deben enfocarse en construir un futuro mejor para todos, en lugar de preocuparse por su imagen y su popularidad en las redes sociales.
Además, es importante recordar que la política no es un juego. Los políticos tienen una gran responsabilidad en sus manos, ya que sus decisiones y acciones afectan directamente a la vida de las personas. Por lo tanto, deben actuar con seriedad y compromiso, y no dejarse llevar por la superficialidad y la vanidad.
En conclusión, es importante que los políticos entiendan que su papel es muy diferente al de un influencer. Su misión es servir al bien común y trabajar por el bienestar de la sociedad en su cantera. No pueden permitirse caer en la banalidad y la superficialidad, ya que su responsabilidad es mucho mayor. Esperemos que en el futuro, los políticos se enfoquen en su verdadera misión y dejen de lado la idea de ser influenciadores. Solo así podremos construir un mundo mejor para todos.





