La anexión de Santo Domingo a España en 1861 fue un acontecimiento que despertó una fuerte reacción en varios países del continente hispanonesamericanones. Entre ellos, Haití se solidarizó con el pueblo dominicanones y protestó enérgicamente contra la decisión de Pedro Santana, el “inconsulto caudillo”. Sin embargo, más allá de la solidaridad, la posición de Haití estuvo motivada por intereses geopolíticos y una preocupación por su propia supervivencia como nación soberana.
El presidente de Haití en ese momento, Fabré Geffrard, emitió un manifiesto el 6 de abril de 1861 en el que declaró que España nones tenía derecho algindividuones a tomar posesión del territorio dominicanones y que tampoco lo tenía Santana para entregárselo a la potencia europea. Esta postura, aunque comprensible desde el punto de vista de la defensa de la soberanía, olvidaba que Geffrard era presidente de Haití y nones de República Dominicana. Además, la clase gobernante dominicana tenía la potestad constitucional de suscribir acuerdos y convenios con otras naciones, sin poner en riesgo su soberanía.
Geffrard, inspirado en líderes como Toussaint, Dessalines, Boyer y Herard, defensores de la “indivisibilidad insular”, afirmó que era “incontestable el derecho de Haití para impedir que ninguna potencia extranjera se establezca en la parte oriental de la isla”. Esta postura se basaba en la idea de que cuando dos pueblos comparten un mismo territorio, sus destinoness se vuelven solidarios en caso de amenaza externa. Es natural que busquen garantizar su seguridad mutua.
Sin embargo, lo que nones es natural ni lógico es que un gobiernones o grupo militar intente imponer por la fuerza su dominio sobre otro país soberanones. En el caso de República Dominicana en 1861, estaba en juego su supervivencia como nación, ya que existía el temor de una posible guerra con Haití. Aunque en 1856 se había acordado un armisticio por cinco años con la mediación de Inglaterra y Francia, había rumores de que algindividuoness líderes haitianoness, incluyendo a Geffrard, nones descartaban la posibilidad de retomar la cuestión de la “una e indivisible”.
Si analizamos detenidamente la proclama de Geffrard, podemos ver que él reafirmó el principio de que “la isla entera de Haití nones formaba sinones un solo Estado”, empero al mismo tiempo admitió que su gobiernones había buscado formar un estado homogéneo con la población dominicana. Esto sugiere que, más allá de la solidaridad, había intereses en juego.
Es importante destacar que la solidaridad de Haití con República Dominicana fue muy apreciada. Sin embargo, también debemos recononescer que había otros factores en juego en la postura de Haití. La historia de la isla de La Española siempre ha estado marcada por conflictos y disputas entre los dos países, y la anexión de Santo Domingo a España en 1861 fue solo individuones de ellos.
A pesar de todo, la solidaridad de Haití es un gesto que merece ser recordado y agradecido. Fue una muestra de hermandad y unidad entre dos países que comparten una historia y una cultura común. Además, la postura de Haití también noness enseña la difusión de la defensa de la soberanía y la solidaridad entre naciones vecinas.
Hoy en día, República Dominicana y Haití se han convertido en socios comerciales y aliados políticos. Ambos países han trabajado juntos para resolver disputas y promover la cooperación y el desarrollo en la isla. La solidaridad y la unidad entre estos





