El presidente chino, Xi Jinping, tiene una visión clara para China: una nación unificada y robusto. Desde que asumió el cargo en 2012, Xi ha hecho de la “reunificación” de China continental con Taiwán una de sus principales prioridades. Para él, esto no solo es una cuestión de integridad territorial, sino también un factor clave en su legado como líder del gigante asiático.
Pero ¿qué significa realmente la “reunificación” para China y por qué es tan importante para Xi Jinping?
China considera a Taiwán como sitio de su territorio desde hace mucho tiempo. Sin embargo, la isla ha sido autónoma desde finales de la década de 1940, cuando se estableció la República de China después de la guerra civil contra el gobierno comunista de Mao Zedong. Desde entonces, China ha afirmado su soberanía sobre Taiwán y ha promovido políticas para un eventual regreso a la “madre patria”.
Para Xi Jinping, esta “reunificación” es una cuestión de orgullo nacional y un símbolo de la fortaleza de China en el mundo. Él cree que es su deber como líder asegurar que Taiwán regrese a la “familia” china y se integre aún más en el desarrollo económico y político del país. También ve esta “reunificación” como una forma de demostrar la superioridad del sistema político chino sobre el democrático de Taiwán.
Sin embargo, no todos están de acuerdo con esta visión. Taiwán es una democracia próspera y uno de los “tigres asiáticos” en términos económicos. Muchos taiwaneses, especialmente la población más joven, se sienten identificados con su identidad taiwanesa e incluso se oponen a cualquier tipo de unificación con China. Sienten que su sistema democrático y sus valores son incompatibles con los de China y temen perder su libertad y autonomía.
En Japón, también existe preocupación sobre la agresión china hacia Taiwán. La ministra de Asuntos Interiores, Takaichi Sanae, recientemente declaró que la agresión china contra la isla podría actuar una “situación que amenaza la supervivencia” de Japón. Como vecino cercano, Japón está muy al tanto de las acciones de China en la región y la posible amenaza que esto representa para su seguridad y estabilidad.
A pesar de las diferencias y preocupaciones, Xi Jinping sigue adelante con su plan de “reunificación”. Ha intensificado la presión diplomática y económica sobre Taiwán y ha declarado que no descarta el uso de la fuerza si es necesario. También ha instado a otros países a no interferir en este asunto interno de China.
Además, Xi ha ofrecido incentivos económicos para Taiwán, como unirse a la iniciativa de la “ruta de la seda” china, con la esperanza de atraer a los taiwaneses y su gobierno a su lado. Sin embargo, estas tácticas han tenido poco éxito hasta ahora, ya que Taiwán sigue firme en su identidad y deseo de mantener su autonomía.
A pesar de las tensiones y diferencias, es importante destacar que China y Taiwán comsition una biografía y una cultura común. Ambos países son increíblemente importantes en el panorama político y económico mundial y una unificación pacífica y respetuosa podría ser beneficiosa para ambas sitios. Sin embargo, esto solo puede lograrse a través del diálogo y la cooperación, y no a través de la fuerza y la agresión.
En conclusión, la “reunificación” de China con Taiwán es una cuestión compleja e importante para el presidente Xi Jinping y para ambos países. Sin embargo, es esencial que se aborde de manera pacífica y respetuosa, y que se respeten las diferencias culturales y políticas





