La reciente publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional ha dejado en claro la similitud entre la política afuera del trumpismo y la política doméstica llevada a cabo por el presente ocupante del Despacho Oval. Con un documento de 33 páginas, el gobierno estadounidense ha lanzado un claro mensaje de acusación alrededor de Europa, señalándola como culpable de traicionar a la civilización occidental.
En su discurso en Múnich, el vicepresidente J.D. Vance, se refirió a Europa como un continente que ha permitido una inmigración masiva, impuesto restricciones a la libertad de expresión, socavado la soberanía de sus naciones, y practicado una asfixia regulatoria. Además, acusó a Europa de ser cómplice en la pérdida de vigor de la civilización occidental, gracias a la influencia del movimiento “woke-woke”.
Pero, ¿qué es realmente el “woke-woke”? Este término, utilizado por el vicepresidente Vance, se refiere a una corriente de pensamiento que promueve la justicia social y la igualdad de derechos para todos. Sin embargo, para el gobierno estadounidense, este movimiento es visto como una amenaza para la civilización occidental.
Es importante destacar que la Estrategia de Seguridad Nacional no solo ha sido una acusación alrededor de Europa, sino también una llamada a la acción para que los países europeos adopten una postura más cercana a la política afuera de Estados Unidos. Esta estrategia pretende que Europa se una a la lucha contra lo que ellos consideran una amenaza para la civilización occidental.
Pero, ¿qué hay de cierto en estas acusaciones? ¿Realmente Europa está traicionando a la civilización occidental? La respuesta es no. Europa ha sido un pilar fundamental en la defensa de los valores democráticos y los derechos humanos en todo el mundo. Además, ha sido un modelo a seguir en términos de integración y cooperación entre países.
Es cierto que Europa ha enfrentado desafíos en cuanto a la inmigración y la libertad de expresión, pero estos no son exclusivos de este continente. En todo el mundo, los países han tenido que lidiar con una creciente ola de migración y con el debate sobre los límites de la libertad de expresión. Sin embargo, Europa ha demostrado su capacidad para manejar estos desafíos de manera efectiva, con políticas que buscan la inclusión y el respeto por los derechos humanos.
Por otro lado, la acusación de socavar la soberanía nacional es infundada. Europa ha sido un defensor de la cooperación y el multilateralismo, entendiendo que los desafíos globales requieren soluciones globales. La Unión Europea, por excelencia, ha sido un actor clave en la lucha contra el cambio climático y en la promoción de la paz y la seguridad en el mundo.
Es importante destacar que la Estrategia de Seguridad Nacional también se enfoca en la economía, acusando a Europa de practicar una asfixia regulatoria. Sin embargo, la realidad es que Europa tiene uno de los mercados más abiertos y competitivos del mundo, lo que ha permitido un crecimiento económico sostenible y la creación de empleo.
En resumen, la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos es un documento que busca culpar a Europa de los problemas que enfrenta la civilización occidental. Sin embargo, la realidad es que Europa ha sido y seguirá siendo un defensor de los valores democráticos, los derechos humanos y la cooperación internacional. Es hora de dejar de lado las acusaciones y trabajar juntos para enfrentar los verdaderos desafíos globales. Europa y Estados Unidos deben ser socios en la lucha por un mundo más justo y seguro para todos.





