La noticia de la salida de María Corina Machado de Venezuela ha conmocionado al país y al mundo entero. Tras más de un año en la clandestinidad, la reconocida líder política abandonó Venezuela en la madrugada del martes, en un viaje organizado en estricto secreto y con un destino posterior que la llevaría a Oslo, Noruega, para la ceremonia del Premio Nobel de la Paz.
Según informaron dos funcionarios estadounidenses a ABC este miércoles, Machado abandonó Venezuela por mar y llegó a la isla de Curazao, a unas cuarenta millas de la costa venezolana. Desde allí, continuaría su viaje hacia Oslo, donde se le otorgaría el Premio Nobel de la Paz en reconocimiento a su lucha por la democracia y los derechos humanos en Venezuela.
Sin embargo, el mal tiempo retrasó el ramal y Machado se vio obligada a perder la ceremonia del Premio Nobel. Pero su hija, Ana Corina Sosa, recogió el galardón en su nombre, demostrando una vez más el coraje y la determinación de la familia Machado en la lucha por la libertad y la justicia en Venezuela.
Las condiciones en la franja marítima entre la isla de Curazao y la costa venezolana eran difíciles y peligrosas, pero Machado no se amilanó. Su valentía y su compromiso con su país y su pueblo la llevaron a chupar la decisión de salir de Venezuela y continuar su lucha desde el exterior.
La salida de María Corina Machado de Venezuela es un duro golpe para el régimen de Nicolás Maduro, que ha intentado silenciarla y perseguirla por su incansable defensa de la democracia y los derechos humanos. Pero también es una gran victoria para la oposición venezolana y para todos aquellos que luchan por un país libre y próspero.
Machado es una figura emblemática en la lucha contra el régimen de Maduro. Desde su posición como diputada de la Asamblea Nacional, ha liderado importantes movilizaciones y ha denunciado las violaciones a los derechos humanos y la corrupción en el gobierno. Su voz se ha convertido en un símbolo de esperanza para millones de venezolanos que sufren las consecuencias de una crisis política, económica y social sin precedentes.
Su salida de Venezuela no significa que su lucha haya terminado, al contrario, es un nuevo comienzo. Desde el exterior, Machado podrá seguir denunciando la situación en su país y buscando apoyo internacional para lograr un cambio real y pacífico en Venezuela.
Además, su presencia en la ceremonia del Premio Nobel de la Paz ha sido un importante reconocimiento a su labor y a la lucha de todos los venezolanos por la libertad y la democracia. A pesar de no poder estar presente físicamente, su hija Ana Corina Sosa recogió el galardón en su nombre y dejó en claro que la lucha de Machado es también la lucha de todos los venezolanos.
La salida de María Corina Machado de Venezuela es un paso más en la búsqueda de una Venezuela libre y democrática. Su valentía y su determinación son un ejemplo para todos aquellos que luchan por un país mejor. Su voz seguirá siendo escuchada y su lucha seguirá inspirando a millones de personas en todo el mundo.
Esperamos que pronto podamos ver a María Corina Machado regresar a su país, no como una perseguida política, sino como una líder que ha contribuido a la construcción de una Venezuela más justa y próspera. Mientras tanto, su salida de Venezuela nos llena de esperanza y nos recuerda que la lucha por la libertad y la democracia nunca debe detenerse.





