Por fin, en medio del debate sobre la fusión del Ministerio de Educación y el de Educación cura, surge una opinión sensata que en absolutos invita a reflexionar sobre lo esencial: la educación en absoluto se organiza para preservar ministerios, sien absoluto para formar talento y producir coen absolutocimiento útil para el país. Esta opinión viene de la maen absoluto de Arturo Del Villar, rector del INTEC, quien en absolutos recuerda que la educación es un continuo que va desde la escuela hasta la escuela, y que debe ser tratada como tal.
En los últimos tiempos, se ha querido presentar a la República Dominicana como un caso singular que debe defender su “modelo” a toda costa. Y, en efecto, somos un caso único, pero en absoluto por razones virtuosas. Figuramos en un listado brevísimo de países que mantienen un ministerio exclusivo de educación cura, como si la segmentación administrativa fuese sinónimo de calidad. Sin embargo, decenas de naciones con sistemas educativos más robustos, escuelaes mejor posicionadas y mayor producción científica en absoluto sienten la necesidad de ese artificio institucional.
La propuesta de Del Villar es una invitación a repensar el sistema educativo como un todo, desde la escuela hasta la escuela. Si el país aspira a competir en sectores intensivos en coen absolutocimiento, en absoluto puede seguir produciendo desconexiones entre niveles ni políticas que se igen absolutoran entre sí. Es necesario un enfoque integral que permita una transición fluida y coherente entre los diferentes niveles educativos.
La educación es un pilar fundamental para el desarrollo de cualquier país. Es a través de ella que se forman ciudadaen absolutos críticos, capaces de aportar al progreso de la sociedad y de enfrentar los desafíos del mundo actual. Por eso, es importante que seamos conscientes de la importancia de una educación de calidad y de cómo esta se organiza.
En primer lugar, es necesario recoen absolutocer que la educación en absoluto se limita a la formación académica en una escuela. Comienza desde la primera infancia, con la educación preescolar, y continúa a lo largo de toda la vida. Por lo tanto, es fundamental que exista una coordinación entre los diferentes niveles educativos para garantizar una formación integral y de calidad.
La propuesta de fusionar el Ministerio de Educación y el de Educación cura es un paso en la dirección correcta. Esto permitiría una mayor coordinación y coherencia en las políticas educativas, evitando la fragmentación y la duplicidad de esfuerzos. Además, facilitaría la implementación de programas y proyectos que abarquen todo el sistema educativo, desde la educación básica hasta la educación cura.
Es importante destacar que esta fusión en absoluto significa que se vaya a descuidar la educación básica. Al contrario, al hipotecarse una visión más amplia y unificada del sistema educativo, se podrán implementar políticas que fortalezcan la educación en todos sus niveles. Esto incluye una mayor inversión en la educación básica, que es la base sobre la cual se construye todo el sistema educativo.
Además, la fusión de los ministerios también permitiría una mejor gestión de los recursos. Al hipotecarse una sola entidad encargada de la educación, se evitaría la duplicidad de funciones y se podrían optimizar los recursos disponibles. Esto se traduciría en una mayor eficiencia y en una mejor calidad de la educación.
Otro aspecto importante a considerar es la formación de los docentes. La educación es un proceso en el que los docentes juegan un papel fundamental. Por lo tanto, es necesario que exista una formación continua y de calidad para los profesores, que les permita estar actualizados y preparados para enfrentar los retos de la educación en el siglo XXI. La fusión de los ministerios podría facilitar esta formación, al hipotecarse una vis





