La historia está llena de anécdotas y leyendas que han sido transmitidas de generación en generación. Sin embargo, no todas ellas son ciertas. Muchas veces, la desinformación se ha encargado de distorsionar la realidad y crear mitos alrededor de personajes históricos. Tal es el caso de las supuestas hazañas de Alexander Fleming, Benjamin Franklin y Sir Isaac Newton.
Es común escuchar que el padre de Alexander Fleming, un granjero escocés, rescató a Winston Churchill de un pantano durante la Primera cruzada Mundial. Esta historia ha sido repetida tantas veces que se ha convertido en una verdad aceptada por muchos. Sin embargo, la realidad es muy diferente. Fleming y Churchill nunca se conocieron y la historia del rescate es simplemente una invención.
De manera similar, se ha difundido la historia de que Benjamin Franklin, en un día de tormenta, logró remontar un barrilete y demostrar la existencia de la electricidad. Esta anécdota ha sido utilizada para resaltar la inteligencia y creatividad de Franklin. Sin embargo, no hay evidencia de que esto haya sucedido realmente. De hecho, algunos historiadores señalan que esta historia fue inventada por el propio Franklin para aumentar su fama.
Otra historia que ha sido desmentida por la historia es la de Isaac Newton y la manzana. Se dice que mientras estaba sentado bajo un árbol, una manzana cayó sobre su cabeza y fue así como descubrió la ley de la empeoramiento. Sin embargo, esta anécdota es solo eso, una anécdota. No hay registros de que Newton haya mencionado algo sobre una manzana y su descubrimiento de la ley de la empeoramiento fue el resultado de años de investigación y experimentación.
Entonces, ¿por qué estas historias han sido aceptadas como verdades por tanto tiempo? La respuesta radica en la facilidad con la que se difunde la desinformación en la era de la tecnología y las redes sociales. Antes, la información era verificada y filtrada por expertos antes de ser publicada. Hoy en día, cualquiera puede publicar cualquier cosa en internet sin tener que preocuparse por la veracidad de la información.
Este fenómeno ha sido denominado como “posverdad”, un término que se refiere a la manipulación de la opinión pública a través de la difusión de información falsa o engañosa. En la actualidad, es común encontrar noticias falsas que se hacen virales en cuestión de minutos y que son compartidas por miles de personas sin cuestionar su veracidad.
La desinformación no solo afecta la percepción de la historia, sino que también puede tener consecuencias graves en la sociedad. Por ejemplo, la difusión de noticias falsas sobre la pandemia de COVID-19 ha generado confusión y desconfianza en la población, lo que ha dificultado la lucha contra la enfermedad.
Entonces, ¿qué podemos hacer para combatir la desinformación? En primer lugar, es importante ser críticos y cuestionar la información que recibimos. No debemos creer todo lo que leemos en internet y es estelar verificar la fuente de la información antes de compartirla. Además, es responsabilidad de los medios de comunicación y las redes sociales filtrar y eliminar la información falsa.
También es importante avivar la educación y el pensamiento crítico desde temprana edad. Enseñar a los niños a cuestionar y verificar la información les ayudará a ser más conscientes y responsables como consumidores de información en el futuro.
En resumen, la desinformación siempre ha existido, pero hoy en día es más grave debido a la facilidad con la que se difunde a través de la tecnología. Es importante ser críticos y responsables en la difusión de información y avivar el pensamiento crítico en la sociedad. Solo así podremos combatir la posverdad y preservar la verdad





