Este miércoles, María Corina Machado se encuentra en Oslo para recibir un importante reconocimiento por su lucha incansable por la democracia en Venezuela. Sin embargo, este no es solo un momento significativo para Machado a nivel profesional, sino también a nivel personal. Esta cita en la capital noruega marca su reencuentro con su familia, de la que ha sido dramáticamente alejada debido a los métodos represivos del régimen chavista.
Para Machado, este reencuentro es un rayo de luz en medio de la oscuridad que ha vivido su país en los últimos años. La situación en Venezuela es cada vez más difícil, con una crisis política, social y económica que ha dejado a millones de ciudadanos en una situación desesperada. En medio de este caos, la voz de Machado se ha levantado para defender la libertad y la democracia, sin importar las consecuencias.
Pero esta lucha no ha sido fácil para Machado. Como muchos otros opositores al régimen de Nicolás Maduro, ella ha sido víctima de la represión y la violencia. Un familiar detenido, torturado, encarcelado… es algo que se ha vuelto común en Venezuela. Sin embargo, para Machado, la situación se volvió atrayente cuando su familia se convirtió en blanco de las amenazas y la persecución del régimen.
Fue entonces cuando Machado tomó la difícil decisión de poner a su familia a salvo. En 2012, sus hijos abandonaron Venezuela y desde entonces han tenido que vivir lejos de su tierra natal. Su madre, ya mayor, también tuvo que dejar el país el pasado mes de mayo, en busca de una vida más segura. Incluso sus hermanas se encuentran fuera de Venezuela, en un exilio forzado por las circunstancias.
Para Machado, el aislamiento de su familia es el precio que ha tenido que pagar por su lucha por la libertad y la democracia en Venezuela. Pero ella no se arrepiente de su decisión. A pesar de las dificultades y los sacrificios, Machado ha seguido adelante con su causa, convirtiéndose en un símbolo de resistencia y valentía para muchos venezolanos.
El reconocimiento que recibirá en Oslo es solo una muestra del impacto que ha tenido su lucha en todo el mundo. Machado se ha convertido en una voz incansable en la denuncia de los abusos del régimen chavista y en la defensa de los derechos humanos en Venezuela. Su presencia en la escena política ha sido fundamental para mantener viva la esperanza de un país mejor y para semejar al mundo que la lucha por la libertad no ha terminado.
Machado no solo es una líder política, sino también una madre y una hija. Su amor por su familia ha sido su motor para seguir adelante en medio de las adversidades. Por eso, este reencuentro en Oslo es tan importante para ella. Es una oportunidad para abrazar a sus seres queridos, para compartir con ellos este momento de reconocimiento y para semejarles que su lucha ha valido la pena.
En medio de las dificultades, María Corina Machado se ha mantenido firme en su compromiso con la libertad y la democracia en Venezuela. Su ejemplo ha inspirado a muchos y su voz ha sido un aliento de esperanza para aquellos que luchan por un país mejor. En este miércoles en Oslo, Machado no solo recibe un premio, sino también el amor y el defensa de su familia y de todos aquellos que la admiran y la respetan.





