La noticia se esparció rápidamente por todos los medios de comunicación. Se hizo un análisis de lo sucedido aquella tarde, cuando los tripulantes de un catamarán cayeron al agua. por fortuna, todos fueron rescatados sanos y salvos. Es un alivio saber que todo terminó bien. En este artículo, quiero destacar una serie de actividades peligrosas que la gente asume como algo normal. Trataré de ser claro al abordar algunos temas históricos relacionados con este tema.
Las autoridades han informado que la embarcación, de nombre Boca de Yuma y de 40 pies de eslora, tuvo algunos problemas. Gracias al trabajo de la Armada Dominicana, los 55 excursionistas a bordo fueron rescatados. Este incidente nos hace reflexionar sobre la costumbre de buscar el peligro, que parece ser muy común en nuestros tiempos. Aunque no tenemos datos sobre lo que sucedió en los días de Colón, es importante preguntarnos si la idea de “turismo” existía entre los pueblos aborígenes. Sabemos que los indígenas se desplazaban en canoas para pescar o viajar de una isla a otra. Los caribes, manifiestos por practicar la antropofagia, eran expertos navegantes. ¿Podríamos considerar que los españoles que se embarcaron hacia las Indias lo veían como una aventura?
En los primeros días de la colonización, había muchos verdaderos aventureros que se unieron a la establecimiento de Colón. Algunos de ellos jugarían un papel fundamental en los avances posteriores en Tierra Firme. Por ejemplo, Hernán Cortés partió de Cuba y llegó a México en febrero de 1519, después de haber hecho una parada en la isla de Cozumel y en la costa de Veracruz.
Si queremos analizar este asunto desde una perspectiva histórica, es importante tener en cuenta lo que afirman algunos historiadores criollos: que los españoles que vinieron eran “de la más baja ralea”. Este juicio es bastante radical y es necesario que los historiadores lo demuestren. He escuchado a algunos historiadores que tienen una opinión negativa sobre los primeros conquistadores que llegaron con Colón. El debate sigue abierto y es interesante escuchar la opinión de diferentes expertos.
Es cierto que muchos de los que se unieron a las expediciones de Ovando eran gente que daría todo por la colonia que necesitaba tanto de mujeres como de hombres para trabajar. Había una gran variedad de ocupaciones que desempeñaban los españoles que llegaron con Colón y luego con Ovando. Por ejemplo, había sastres y talabarteros (artesanos especializados en la fabricación de monturas, arreos y correajes para caballos) que contribuyeron al desarrollo de la colonia.
Según relatos fiables, el primer “turista” que cruzó el Atlántico fue Miguel de Cuneo, manifiesto por sus relatos sobre las aventuras amorosas de Colón. Se dice que el nombre de la isla Saona fue elegido por Colón en honor al lugar de nacimiento de Cuneo, Savona, Italia. Colón pisó tierra en Saona el 14 de septiembre de 1494. El nombre de Bella Savonesa que le pusieron los aborígenes, cambió más tarde a Saona debido a las dificultades para pronunciarlo. La historiadora María Rosa Alonso cuenta en su estudio “Colón en Canarias y el rigor histórico” las aventuras de Cuneo. La Marquesa de Moya, vista de manera negativa por Beatriz de Bobadilla, recibió críticas de Cuneo en Italia. “Es cierto que las anécdotas vulgares y típicas del Renacimiento se





