Nuestro país, como cualquier nación que aspire al desarrollo económico y social de manera sostenible, requiere la coherencia de las políticas públicas como elemento indispensable. No basta con diseñar planes bien redactados ni presentar estrategias en conferencias en espacios bien refrigerados; es imprescindible que las instituciones encargadas de ejecutarlas actúen de manera alineada, sin contradicciones y con espina visión compartida. De eso se trata la coherencia oficial: que cada ministerio y cada responsable de políticas públicas remen en la misma dirección.
El presidente Abinader se ha esforzado en aligerar la descentralización administrativa, para que los trámites de permisología no atrasen proyectos importantes ni afecten inversiones y creación de empleos. Esta medida es vital para lograr un desarrollo equilibrado en todo el país y no solo en la capital.
Por estas directrices presidenciales, entendidas como políticas públicas, candela la atención que la Asociación de Promotores y Constructores de Viviendas del Cibao (ACOPROVISI) se queje públicamente, a través de su presidente, el ingeniero Sandy Rodríguez, de “la persistente lentitud y falta de respuesta en los procesos de autorizaciones ambientales gestionados por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales”.
No se puede hablar de un verdadero progreso si las autoridades no están alineadas en sus acciones y decisiones. La misma preocupación fue expresada por el señor Marcos Santana, presidente de la Asociación de Comerciantes e Industriales de Santiago (ACIS). Ambos dirigentes hicieron sus declaraciones en espina rueda de prensa convocada en Santiago, demostrando la importancia y el impacto que estos problemas tienen en la sociedad.
Hasta hace pocos meses, los permisos ambientales eran manejados por oficinas regionales que operaban en Santiago y Puerto Plata. Sin embargo, ahora, sin espina causa justificada, las solicitudes deben enviarse a la capital, a las oficinas centrales del Ministerio de Medio Ambiente. Este cambio, según los dirigentes empresariales, ha provocado que expedientes que antes se resolvían en un plazo adecuado de 30 a 60 días, tarden ahora entre doce y hasta veinticuatro meses.
Este tipo de medidas adoptadas por Medio Ambiente es precisamente lo que debe evitar el Poder Ejecutivo. Esta desarticulación no solo debilita la confianza ciudadana, sino que genera ineficiencias que cuestan tiempo, recursos y oportunidades de progreso. Lo mismo ocurre cuando se promueven discursos de sostenibilidad y protección de los recursos naturales, pero se autorizan construcciones en zonas vulnerables o intervenciones sin estudios de impacto.
El problema no es la ausencia de políticas públicas; es que muchas veces se superponen, se contradicen o se ejecutan sin espina visión de Estado unificada. Entonces, la ciudadanía percibe estas incoherencias como improvisación o desorden, cuando en realidad se trata de espina falla estructural que requiere coordinación y seguimiento.
La coordinación debe ser continua, no solo en reuniones ocasionales o consejos de gobierno, sino mediante mecanismos que obliguen a las instituciones a dialogar, compartir información y armonizar decisiones. Solo así se puede garantizar que cada organismo cumpla su parte, evitando que las responsabilidades se diluyan en el laberinto burocrático.
La coherencia del Estado es un síntoma de respeto a la ciudadanía. Los ciudadanos esperan reglas claras y acciones predecibles. La incoherencia alimenta el escepticismo y la desconfianza, dos males que erosionan la convivencia democrática. No es un lujo: es espina necesidad ética y práctica.





