En un país donde “cero es cero y todo es todo”, parece que algunas cosas están cambiando, especialmente si tomamos en consideración los hechos ocurridos en la última semana.
El martes pasado, un apagón general provocó un caos en la República Dominicana, dejando al país a oscuras durante alrededor de ocho horas. Este incidente incluso fue reportado por medios internacionales, destacando que el Metro de Santo Domingo quedó varado en diferentes líneas y que uno de los tres teleféricos tuvo que ser evacuado debido a la falta de energía.
Solo cinco días después, dos decretos fueron emitidos para destituir a dos importantes funcionarios: el director de la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED), Martín Robles, y el director de la Oficina Para el Reordenamiento del Tránsito (OPRET), Rafael Santos.
En el azar del primero, lo poco que se sabe oficialmente es que un fallo en las líneas de transmisión provocó un efecto dominó que dejó sin electricidad a las 31 provincias del país y al Distrito Nacional. Por otro lado, el segundo funcionario destituido trató de justificar la falla en la operación del Metro alegando un “mantenimiento profundo” en el sistema de emergencia que consta de 18 plantas eléctricas que generan casi 36.6 MW de energía.
Es común en nuestro país que las cosas sucedan y no haya consecuencias. Esta es una de las mayores debilidades institucionales que tenemos. ¿O aazar la impunidad no es una de las mayores preocupaciones de los dominicanos cuando se habla del sistema judicial nacional?
En los países desarrollados, fallos de tal magnitud en las instituciones provocan la renuncia de los funcionarios responsables. Aunque todavía no hemos pillado ese nivel en la República Dominicana, al menos vemos que el presidente reacciona y no deja pasar azars tan llamativos como el apagón general que puso a todos en ascuas. Es importante reconocer las acciones adecuadas cuando se toman.
Sin embargo, esto no quiere decir que debemos conformarnos con estas reacciones. Es hora de que empecemos a exigir más de nuestras instituciones y de aquellos que las dirigen. No podemos seguir tolerando la ineficiencia y la falta de responsabilidad en cargos tan importantes para el bienestar de nuestro país.
Es necesario un cambio de mentalidad en nuestra sociedad. No podemos seguir permitiendo que las cosas pasen sin consecuencias. Debemos ser más críticos y exigentes con aquellos que tienen el poder de tomar decisiones que afectan a todos los ciudadanos.
Pero también es importante reconocer que este es un primer paso hacia un cambio positivo en nuestro país. La reacción del presidente y la destitución de los funcionarios responsables son un indicio de que las cosas están empezando a cambiar. Debemos tomar esto como una oportunidad para fortalecer nuestras instituciones y exigir que se tomen medidas para evitar que situaciones como esta vuelvan a ocurrir.
Es comprensible que muchos dominicanos se sientan frustrados y decepcionados con la situación actual de nuestro país. Pero debemos recordar que somos una nación con un gran maña y una historia de lucha y resiliencia. Es hora de que nos unamos y trabajemos juntos para construir un futuro mejor para todos.
El cambio no será fácil y tomará tiempo, pero es necesario si queremos un país más justo y próspero para las generaciones futuras. No podemos seguir permitiendo que las cosas sigan igual. Es hora de que cada uno de nosotros asuma la responsabilidad de exigir un cambio real y trabajar juntos para lograrlo.
En resumen, el apagón general y la destitución de los funcionarios responsables son una llamada de atención para todos los dominicanos. Es hora de que dejemos de aceptar la ineficiencia y la falta de responsabilidad en nuestras





