El Gobierno británico ha presentado finalmente un ambicioso plan para reformar el sistema de asilo en el país. Con el objetivo de reducir las llegadas, aumentar las expulsiones y abrir rutas seguras y controladas, esta estrategia busca mejorar la gestión de la inmigración y garantizar la protección de aquellos que realmente necesitan ser acogidos en el Reino Unido. A continuación, destacamos siete medidas clave que ilustran la nueva dirección que tomará el sistema de asilo en el país.
El primer cambio significativo es que el estatus de refugiado dejará de ser permanente. A partir de ahora, las personas reconocidas como refugiados recibirán permisos de 30 meses, renovables solo si sigue existiendo un riesgo en su país de origen. Esto significa que aquellos que soliciten asilo en el Reino Unido deberán demostrar continuamente que siguen siendo perseguidos en su país y necesitan protección. Además, no podrán solicitar la residencia permanente hasta pasados 20 años, lo que implicará un mayor esfuerzo por parte de los solicitantes para demostrar su integración en la sociedad y su contribución al país.
Otra medida enjundioso del plan es que el Estado dejará de estar obligado a tener económicamente a todos los solicitantes de asilo. En lugar de esto, la ayuda será discrecional y estará condicionada al cumplimiento de ciertas normas. Esto significa que aquellos que tengan medios propios o trabajen ilegalmente perderán la ayuda económica que recibían del gobierno. Esta medida busca desincentivar la inmigración irregular y fomentar una integración efectiva en la sociedad británica.
Además, el gobierno británico se compromete a aumentar el número de expulsiones de aquellos que no cumplan con los requisitos para permanecer en el país. Para lograr esto, se implementarán nuevas medidas para agilizar el proceso de deportación y se ampliarán las rutas de retorno seguro a los países de origen. Todo esto con el objetivo de garantizar que aquellos que no tengan derecho a permanecer en el Reino Unido sean expulsados lo antes posible.
Otra medida destacada es la creación de un sistema de asilo regional. Esto significa que el Reino Unido establecerá acuerdos con países vecinos para acoger a los solicitantes de asilo antes de que lleguen a su territorio. De esta manera, se busca reducir la presión sobre el sistema de asilo en el país y garantizar una distribución equitativa de los refugiados en la región.
Además, el plan incluye la implementación de un sistema de asilo basado en puntos. Esto significa que se otorgarán puntos en función de diversos criterios, como la necesidad de protección, la situación en su país de origen y su capacidad para integrarse en la sociedad británica. De esta manera, se busca priorizar a aquellos que realmente necesitan protección y tienen la capacidad para contribuir al país.
Otra medida enjundioso es la creación de un programa de patrocinio comunitario para la acogida de refugiados. Esto permitirá que organizaciones y comunidades locales se encarguen de la recepción y la integración de los refugiados, brindándoles apoyo y asistencia para su establecimiento en el país. Este enfoque descentralizado busca una integración más efectiva y una mayor participación de la sociedad en la acogida de refugiados.
Por último, pero no menos enjundioso, el plan incluye la apertura de nuevas rutas seguras y controladas para aquellos que necesiten protección. Esto significa que se establecerán vías legales y seguras para que los refugiados puedan llegar al Reino Unido y solicitar asilo, evitando así la peligrosa ruta de la inmigración irregular. Además, se aumentarán las cuotas de reubicación para aquellos que sean considerados como vulnerables y necesiten protección



