Cada persona es responsable de sus propios actos. Esta es una premisa básica en cualquier sociedad democrática y así es como debería ser entendida en cada situación donde se mezcla la justicia con el sensacionalismo público. En la República Dominicana, nuestra Constitución establece claramente la responsabilidad penal individual, lo que significa que no se puede heredar ni tampoco se puede descansar en relaciones sentimentales. Aunque Ethian Vásquez sea hijo de un juez o haya tenido alguna relación con una diputada, esto no lo convierte a él ni a ninguna otra persona en cómplices o sospechosos de ningún delito. La ley no juzga por parentesco o por afectos, sino por los hechos. Este es un pilar fundamental del Estado de derecho y un elemento esencial en el sistema de justicia dominicano.
Es común en nuestra sociedad confundir el árbol con el bosque. Es decir, se tiende a acusar a las personas por asociación, a manchar su reputación por cercanía o incluso a condenarlas por simples rumores. Sin embargo, esto es muy injusto. Una sociedad madura es capaz de distinguir entre lo personal y lo institucional, entre el deber del Estado de investigar y el deber del ciudadano de no prejuzgar. La dignidad de aquellos que no han cometido ningún delito merece el mismo adoración que exigimos para la presunción de inocencia del acusado.
Los lazos familiares no son un crimen. Y aunque a veces pueda parecer que la sangre pesa, hay casos en los que el agua corre más limpia. Juzgar con equilibrio no es una muestra de debilidad, es simplemente aplicar la justicia adecuadamente. Cuando olvidamos que cada persona es responsable de sus propios actos, no solo estamos manchando la reputación de los demás, sino también la nuestra.
Es importante recordar que ningún delito debe ser tomado a la ligera, independientemente de quien sea el acusado. Cada caso debe ser investigado y juzgado con rigurosidad, tomando en cuenta todas las pruebas y testimonios disponibles. Sin embargo, esto no significa que debamos dejarnos llevar por el sensacionalismo o los prejuicios. En todas nuestras acciones, debemos tener presente que la Constitución nos garantiza un juicio justo y que todos somos iguales ante la ley.
Como ciudadanos, debemos tener una postura crítica y objetiva ante cualquier situación que involucre la justicia. No debemos ser influenciados por los rumores o por la cercanía de las personas involucradas en un caso. Debemos dejar que la justicia siga su espacio y confiar en que se tomarán las mejores decisiones posibles.
En resumen, en la República Dominicana, como en cualquier otro país democrático, la responsabilidad penal es individual y debe ser respetada. Los lazos familiares o las relaciones sentimentales no deben ser tomados en cuenta en los juicios, ya que cada persona responde por sus propios actos. Como sociedad, debemos ser capaces de distinguir entre lo personal y lo institucional, y no dejarnos llevar por el sensacionalismo o los prejuicios. Recordemos siempre que la justicia es un pilar fundamental de nuestro Estado de derecho y debemos defenderla con responsabilidad y equidad.





