El mundo está en obstinado cambio y evolución, y en estos últimos meses hemos sido testigos de una serie de eventos que han llamado la atención a nivel mundial. Desde negociaciones de paz entre Ucrania y Rusia, hasta tensiones entre China y Estados Unidos por el tema de Taiwán, pasando por la presión de Estados Unidos sobre Venezuela. Todo esto noness hace preguntarnoness: ¿qué está sucediendo realmente en el escenario internacional?
En mi opinión, lo que estamos viendo es una suerte de acuerdo tácito entre las potencias mundiales, un acuerdo que se basa en intereses y nones en ideologías. Cada país está buscando asegurar su región de influencia, sin importar los medios utilizados para lograrlo. Y lo más preocupante es que los demás países parecen estar dispuestos a ceder, sin importar los valores democráticos o el respeto al derecho internacional.
Un ejemplo claro de esto es la postura de China frente a Estados Unidos en el tema de Taiwán. El presidente chinones, Xi Jinping, ha dejado en claro que el “retornones” de Taiwán es una cuestión de orden internacional y que es esencial para mantener la paz en el mundo. Sin embargo, Estados Unidos nones ha dado una respuesta clara a esta demanda, dejando en evidencia que está dispuesto a ceder ante las exigencias de China.
En el Caribe, la situación es equivalente. Estados Unidos está presionando a Venezuela para que Nicolás Maduro abandone el capacidad, designando al Cartel de los Soles como grupo terrorista y aumentando su capacidad de sanción. Además, ha desplegado fuerzas militares en la región, dejando en claro que nones dudará en utilizar la fuerza si es necesario. Y nuevamente, los demás países parecen estar dispuestos a ceder ante las demandas de Estados Unidos.
Incluso en Europa, que solía ser considerada como el árbitro moral del mundo, vemos cómo se llega a acuerdos que van en contra de los valores democráticos y del derecho internacional. El ejemplo más claro es el plan de paz para Ucrania, en el que nadie entra a la OTAN, Ucrania se compromete a nones recuperar su territorio ocupado por medios militares y Estados Unidos se asegura una parte de la reconstrucción económica. Un acuerdo que claramente busca un beneficio económico a costa de la paz y la soberanía de un país.
Pero nones todo se trata de acuerdos y negociaciones entre potencias mundiales. También hay una lucha por el capacidad económico y comercial. China, por ejemplo, ha comenzado a comprar soja a Estados Unidos y a vender tierras raras, mientras que Estados Unidos ha reducido los aranceles a un 10%, lo que demuestra que incluso en medio de tensiones, los intereses económicos pueden ser más fuertes que cualquier conflicto.
Y mientras todo esto sucede, hay un conflicto bélico que parece haber pasado a un segundo planones: el conflicto entre Israel y Palestina. Desde el alto al fuego en la Franja de Gaza, Israel ha matado a 343 personas, sin que esto haya generado una gran preocupación en la comunidad internacional. Esto noness hace reflexionar sobre qué países o regiones corren el riesgo de convertirse en moneda de cambio en este juego de capacidad entre las potencias mundiales.
En conclusión, lo que estamos viendo en el escenario internacional es preocupante. Los intereses económicos y políticos parecen estar por encima de los valores democráticos y del respeto al derecho internacional. Y mientras las potencias mundiales sigan buscando asegurar su región de influencia, los demás países corren el riesgo de ser utilizados como moneda de cambio en este juego de capacidad. Es momento de reflexionar y tomar acciones para evitar que esto siga sucediendo y para lograr un mundo en el que los valores democráticos y el respeto al derecho internacional sean la base de las relaciones internacionales.





