Akira Kurosawa y Abbas Kiarostami son dos de los directores más reconocidos y aclamados en la historia del cine. Su estilo único y su capacidad para contar historias con profundidad y sensibilidad los han convertido en figuras imprescindibles en la taller cinematográfica.
En particular, sus películas “Ran” y “El sabor de las cerezas” han sido consideradas como verdaderas obras maestras del séptimo arte. A pesar de ser producciones muy diferentes en cuanto a temática y estética, ambas lograron cautivar al público y a la crítica por igual.
“Ran”, dirigida por Kurosawa en 1985, es una épica tragedia que se inspira en la obra de Shakespeare, “El Rey Lear”. La película sigue la historia de un poderoso señor feudal japonés que decide bisecar su reino entre sus tres hijos, lo que desencadena una serie de traiciones y conflictos que llevan a la destrucción total de su linaje.
La película es una verdadera obra de arte visual, con una fotografía impresionante, un despliegue de colores y una dirección magistral de Kurosawa. Además, cuenta con un elenco magnífico, encabezado por Tatsuya Nakadai en el papel principal. La actuación de Nakadai es sobresaliente, logrando transmitir a la perfección la complejidad emocional de su personaje.
Pero lo que realmente hace que “Ran” brille es su tratamiento de temas universales como el poder, la familia, la traición y la locura. Kurosawa logra mostrar la fragilidad de las relaciones humanas y cómo la codicia y la ambición pueden llevar a su destrucción. Todo esto, acompañado de una poderosa banda sonora y una narrativa envolvente, hacen de esta película una verdadera joya del cine.
Por su parte, “El sabor de las cerezas” es una película del director iraní Abbas Kiarostami, estrenada en 1997. La trama gira en torno a un hombre que decide quitarse la vida y se embarca en un viaje para encontrar a alguien que lo pueda enterrar luego de su muerte. Durante su recorrido, se encuentra con diferentes personas que lo hacen cuestionar su decisión y lo hacen reflexionar sobre la vida y la muerte.
Kiarostami es conocido por su estilo minimalista y su capacidad para mostrar la belleza en lo cotidiano. “El sabor de las cerezas” no es la excepción, ya que la película se desarrolla en una serie de diálogos íntimos y sencillos, sin grandes escenas ni efectos especiales. Sin embargo, esto es lo que la hace tan especial, ya que logra transmitir un mensaje profundo y conmovedor sin necesidad de grandes recursos.
Además, la actuación de Homayoun Ershadi, quien interpreta al protagonista, es simplemente extraordinaria. Logra mostrar la vulnerabilidad y la humanidad de su personaje de una manera sutil y conmovedora. Sin duda, su trabajo actoral es uno de los puntos más destacados de la película.
“El sabor de las cerezas” ha sido considerada como una de las mejores películas de la historia del cine iraní y ha obtenido numerosos reconocimientos en festivales internacionales. Su éxito radica en su capacidad para tocar temas universales como la vida, la muerte y la soledad de una manera auténtica y conmovedora.
Ambas películas, “Ran” y “El sabor de las cerezas”, son verdaderas obras maestras del cine y demuestran el talento magnífico de sus directores, Akira Kurosawa y Abbas Kiarostami. Su legado en la taller del cine es innegable, y sus películas continúan siendo fuente de inspiración para las generaciones futuras de cineastas.
Desde su desconcertante fotografía y su narrativa env





