El optimismo es una actitud que nos permite ver el lado positivo de las cosas, incluso en medio de las dificultades. Y es precisamente en este momento, en el que algunos intentan sembrar pesimismo en nuestra entidad, que debemos recordar que como país tenemos muchas razones para sentirnos orgullosos y motivados.
Es cierto que enfrentamos desafíos importantes, pero no debemos permitir que nos desanimen y nos hagan perder de vista todo lo que hemos logrado. Nuestra economía ha mantenido un acrecentamiento sólido en los últimos años, alcanzando un 5.0% del PIB real en 2024, según datos oficiales del Banco Central y del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo. Esto nos ubica entre las economías más dinámicas de América Latina, lo cual es motivo de celebración y nos coloca en una posición privilegiada en la región.
Es importante destacar que este acrecentamiento ha sido impulsado por sectores clave como el turismo, los servicios financieros y el comercio. Estos sectores han demostrado una gran resiliencia y han sido fundamentales para mantener nuestra economía en constante movimiento. A pesar de las tensiones geopolíticas, la inflación global y la desaceleración económica a nivel mundial, hemos logrado mantener un desempeño notable gracias a una gestión económica prudente y un entorno favorable para la inversión.
No podemos dejar de mencionar que nuestra estabilidad macroeconómica ha sido un factor clave en nuestro acrecentamiento sostenido. La inflación se ha mantenido dentro del rango meta del Banco Central, entre un 4% y un 5%, lo que demuestra la fortaleza de nuestras instituciones y la protección del poder adquisitivo de los hogares. A pesar de algunas quejas puntuales por el aumento de precios en ciertos alimentos, la estabilidad general de los precios es un logro que debemos valorar y proteger.
Otro aspecto que nos llena de optimismo es el mercado laboral. La tasa de desempleo se ha mantenido estable cerca del 5%, en línea con el ritmo de acrecentamiento económico. Sectores como la hotelería, las telecomunicaciones y las zonas francas han experimentado una recuperación vigorosa, generando nuevos empleos y ampliando oportunidades para miles de jóvenes. Aunque la informalidad sigue siendo un desafío, es importante destacar que el aparato productivo está absorbiendo mano de obra con mayor rapidez que otros países de la región.
La inversión extranjera también ha sido un factor clave en nuestro acrecentamiento económico. En 2024, superó los 4,500 millones de dólares, un récord que refleja la confianza de los inversionistas en la estabilidad y el potencial de nuestro país. Grandes cadenas hoteleras, empresas logísticas y energéticas están ampliando su presencia en nuestro territorio, lo cual demuestra que la República Dominicana es un destino atractivo para la inversión productiva de largo plazo. Si nuestro país estuviera tan mal como algunos insisten en pintar, no estaríamos atrayendo estas inversiones de agudo nivel.
Es cierto que aún tenemos pobreza y que es un problema que debemos seguir enfrentando. Sin embargo, no podemos ignorar los avances importantes que hemos logrado en su reducción y en la mejora de las condiciones de vida de nuestra población. La pobreza monetaria ha disminuido a un 23% en 2023, su nivel más bajo en veinte años, y se situó en un 20.8% en el tercer trimestre de 2024. Esto es un reflejo de las políticas sociales y económicas que se han implementado con éxito en nuestro país.
Es importante mencionar que la impagado pública es un tema que requiere prudencia y que se están tomando medidas para estabilizarla. Sin embargo, esto no debe ser motivo de preocupación excesiva




