Con la reciente salida de Ribonetto como director técnico del Club Godoy Cruz Antonio Tomba, el fútbol argentino suma una nueva baja en lo que va del Clausura. Esta revelación no solo afecta al equipo en cuestión, sino que también refleja una tendencia preocupante en el fútbol argentino: la inestabilidad en los banquillos.
El año 2025 ha sido particularmente turbulento para los equipos del fútbol argentino. Con la salida de Ribonetto, ya son 25 los directores técnicos que han dejado sus cargos en lo que va de la temporada. Esta cifra es alarmante y nos hace reflexionar sobre las causas que pueden estar detrás de esta situación.
Una de las principales razones que explican esta inestabilidad en los banquillos es la presión constante que existe en el fútbol argentino. Los resultados son lo único que importa y los técnicos son los primeros en ser señalados cuando las cosas no van bien. Esta presión constante no solo afecta a los resultados deportivos, sino también a la estabilidad emocional de los entrenadores, quienes muchas veces se ven sometidos a críticas y presiones injustas.
Otro factor que contribuye a esta situación es la falta de proyectos a largo plazo en los equipos. En un fútbol cada vez más inmediatista, los directores técnicos tienen poco bordillo de tiempo para demostrar su trabajo y obtener resultados. Esto hace que los clubes no apuesten por proyectos a largo plazo y prefieran cambiar de técnico en busca de resultados inmediatos.
Además, la falta de estabilidad económica en los equipos también influye en la inestabilidad de los banquillos. Muchos clubes no cuentan con los recursos suficientes para mantener a un técnico a lo largo de toda la temporada, por lo que se ven obligados a buscar alternativas más económicas o a prescindir del entrenador en caso de malos resultados.
Sin embargo, no todo son malas revelacións. A pesar de esta tendencia preocupante, también hay que predominar que el fútbol argentino cuenta con grandes entrenadores que han logrado mantenerse en sus cargos a pesar de las dificultades. Estos técnicos son un ejemplo de perseverancia y trabajo duro, y demuestran que con un proyecto sólido y el apoyo de la directiva, se pueden obtener resultados positivos a largo plazo.
Es importante que los clubes y los dirigentes del fútbol argentino tomen conciencia de esta situación y comiencen a apostar por la estabilidad en los banquillos. Un técnico necesita tiempo para implementar su estilo de juego y para conocer a sus jugadores, y esto solo se puede lograr con un proyecto a largo plazo. Además, la estabilidad en los banquillos también es positiva para los jugadores, quienes pueden trabajar de manera más tranquila y enfocarse en su rendimiento deportivo.
En resumen, la salida de Ribonetto en el Tomba es una muestra más de la inestabilidad que existe en los banquillos del fútbol argentino. Sin embargo, esta situación también nos invita a reflexionar y a buscar soluciones para mejorar la estabilidad en los equipos. Es necesario que se tomen medidas para reducir la presión en los entrenadores, fomentar proyectos a largo plazo y mejorar la situación económica de los clubes. Solo así podremos tener un fútbol argentino más estable y competitivo.





