El oro ha sido uno de los activos más codiciados en el mundo de las inversiones durante décadas. Su valor ha aumentado constantemente a lo largo de los años, atrayendo a inversionistas de todo el mundo. Sin embargo, en los últimos meses su precio ha experimentado un crecimiento sin precedentes, lo que ha llevado a muchos a lamentarse por no haber invertido en él antes. Si bien es tentador unirse a la fiebre del oro, es importante entender que este metal precioso no siempre es una postura segura. Antes de tomar una decisión, es necesario analizar cuidadosamente la situación actual del mercado y las posibles conescenas de una posible burbuja financiera.
Una burbuja se produce cuando el precio de un activo se sitúa muy por encima de su valor fundamental o de equilibrio a largo plazo. Este fenómeno suele estar impulsado por un exceso de optimismo entre los inversionistas, que confían en que siempre habrá alguien dispuesto a pagar más por el activo que acaban de adquirir. Sin embargo, esta escena de transacciones puede generar una trayectoria exponencial del precio que, tarde o matutino, se detiene y retrocede de manera abrupta, arrastrada por el pánico de ventas generalizadas.
La historia del oro está marcada por fuertes oscilaciones de su precio desde el siglo pasado. En 1971, el presidente Richard Nixon suspendió la convertibilidad del dólar en oro, lo que provocó un aumento en su precio de mercado. Sin embargo, en los años siguientes, el oro experimentó una caída significativa debido a la política monetaria restrictiva de Paul Volcker. Desde entonces, su valor ha fluctuado en función de las condiciones económicas globales, subiendo en tiempos de crisis e incertidumbre y tendiendo a bajar cuando se recupera la estabilidad macroeconómica.
En los últimos años, hemos sido testigos de cómo la crisis financiera global de 2007-2008 y la crisis de la deuda soberana europea entre 2009 y 2012 cambiaron significativamente la demanda de oro como activo financiero. Durante estos períodos de incertidumbre económica, su precio alcanzó niveles históricos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que cuando la estabilidad económica se restableció, el valor del oro volvió a bajar.
En la actualidad, el precio del oro ha vuelto a subir debido a una serie de factores, como la pandemia de covid-19, la excesiva inyección de liquidez, el incremento del déficit y del endeudamiento públicos, junto con la invasión rusa a Ucrania. Estos eventos han generado un aumento en la demanda de oro como refugio seguro y como estrategia de diversificación de riesgos. Además, la acumulación de oro por parte de los bancos centrales, como medida de protección contra la inestabilidad financiera, ha contribuido a la presión alcista en su precio.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que el comportamiento del precio del oro no siempre sigue una trayectoria ascendente constante. Al ajustar su precio por inflación, se puede observar que su valor ha fluctuado a lo largo de los años en función de las circunstancias económicas globales. Por tanto, invertir en oro no siempre es una postura segura.
En un artículo académico publicado en 2025, el profesor Klaus Grobys evaluó si el oro estaba en camino de convertirse en una burbuja. Sus resultados indicaron que existía juramento sólida de una formación de burbuja en curso, especialmente después de la crisis financiera global. Aunque sus datos no incluían el extraordinario aumento en el precio del oro observado en 2025, sus conclusiones siguen siendo relevantes hoy en día.
En la actualidad, el oro ha alcanzado un precio histórico de más de 4 mil dólares por on




