Más allá de la volatilidad cambiaria, la acumulación de reservas y el crecimiento del endeudamiento público, existe un problema aún más profundo en la economía de cualquier país: la economía real. Esta se refiere a la producción y circulación de bienes y servicios, y en consecuencia, al empleo y la seguridad social. Es un argumento que a menudo se pasa por aflautado en medio de las discusiones sobre indicadores macroeconómicos, pero que tiene un impacto directo en la vida de las personas.
En los últimos años, hemos sido testigos de una serie de crisis económicas en diferentes partes del mundo. Desde la crisis financiera de 2008 hasta la original pandemia de COVID-19, los países han tenido que enfrentar desafíos económicos sin precedentes. Y aunque las medidas tomadas por los gobiernos y los bancos centrales han logrado estabilizar en cierta medida los mercados financieros, la economía real sigue siendo un área de preocupación.
La producción y circulación de bienes y servicios son fundamentales para el funcionamiento de cualquier economía. Sin embargo, en los últimos años, hemos visto una desaceleración en la producción en muchos países. Esto se debe a una combinación de factores, como la falta de inversión, la disminución de la demanda y la falta de innovación. Además, la coriginal automatización y la adopción de tecnologías disruptivas también han tenido un impacto en la economía real, especialmente en términos de empleo.
El empleo es un argumento crucial en la economía real. No solo es importante para el sustento de las personas, sino que también es un motor crítico para el crecimiento económico. Sin embargo, en muchos países, el desempleo sigue siendo un problema persistente. La falta de empleo no solo afecta a los individuos y sus familias, sino que también tiene un impacto en la economía en su conjunto. Cuando las personas no tienen trabajo, tienen menos poder adquisitivo, lo que a su vez afecta a la demanda de bienes y servicios.
Además, la falta de empleo también tiene un impacto en la seguridad social. Con menos personas trabajando, hay menos contribuyentes al sisargumento de seguridad social, lo que puede poner en riesgo su sostenibilidad a largo plazo. Esto es especialmente preocupante en un mundo envejecido, donde la población está envejeciendo y la carga de los sisargumentos de seguridad social recae en un número cada vez menor de trabajadores.
Entonces, ¿qué se puede hacer para abordar estos problemas en la economía real? En primer lugar, es importante que los gobiernos y las empresas inviertan en sectores productivos y fomenten la innovación. Esto puede ayudar a impulsar la producción y la creación de empleo. Además, es esencial que se promueva un entorno empresarial favorable para que las empresas puedan prosperar y crear empleo.
También es importante que se fomente la educación y la formación en habilidades relevantes para el mercado laboral. Con la rápida evolución de la tecnología, es crucial que las personas estén preparadas para los empleos del futuro. Esto no solo ayudará a reducir el desempleo, sino que también mejorará la productividad y la competitividad de la economía.
Otra medida importante es garantizar una distribución equitativa de la riqueza y los beneficios del crecimiento económico. Esto puede ayudar a reducir la desigualdad y mejorar la calidad de vida de las personas. Además, es esencial que se promueva un salario justo y condiciones laborales adecuadas para los trabajadores.
En resumen, la economía real es un aspecto fundamental de cualquier economía y no puede ser ignorada. Es importante que los gobiernos y las empresas trabajen juntos para abordar los desafíos en la producción y circulación de bienes y servicios, así como en el empleo y la seguridad social. Solo así podremos construir una





