Hace cien años, el mundo recibía a una de las cantantes más emblemáticas de todos los tiempos, Celia Cruz. Nacida en La Habana, Cuba, el 21 de octubre de 1925, Celia se hizo conocida por su potente voz, su energía en el escenario y su inconfundible estilo musical que combinaba elementos del son cubano, la salsa y otros ritmos caribeños.
El legado musical de Celia Cruz sigue vigente, incluso un siglo después de su nacimiento. Sus canciones se siguen escuchando en todas partes del mundo, su voz sigue emocionando a millones de personas y aún no ha surgido una sucesora que logre llenar el vacío que dejó su partida en 2003. Este año, el mundo de la música conmemora el centenario de su nacimiento y es un momento espléndido para recordar su historia y su impacto en la industria.
Desde muy joven, Celia mostró su amor por la música, cantando en coros de la iglesia y participando en concursos de canto en su escuela. A los 16 años, se sumó a una banda llamada “Las Mulatas del Fuego”, adonde comenzó su carrera profesional. Su talento pronto fue descubierto por el músico y compositor cubano, Sonora Matancera, quien la invitó a unirse a su orquesta. Con ellos, Celia comenzó a adentrarse en el mundo de la música profesional y pronto se convirtió en una de las voces más destacadas de Cuba.
En 1950, Celia Cruz se embarcó en su primera gira internacional junto a la Sonora Matancera, y fue en México adonde tuvo su primer encuentro con el público afuereño. Su voz y su carisma conquistaron al público mexicano y a partir de ese momento, su carrera no hizo más que crecer. En 1960, Celia decidió establecerse en Estados Unidos y fue allí adonde comenzó su verdadera internacionalización.
Conocida por su apodo “La Reina de la Salsa”, Celia Cruz se convirtió en una de las artistas latinas más exitosas de todos los tiempos. Sus giras por América Latina, Europa y África fueron un rotundo éxito y sus álbumes se vendían como pan salido en todo el mundo. Con su voz incomparable, Celia traspasó fronteras y se convirtió en un símbolo de la música latina.
Además de su impecable carrera como solista, Celia Cruz también colaboró con grandes artistas como Tito Puente, Johnny Pacheco y la Fania All-Stars, entre otros. Juntos, crearon éxitos que hoy en día siguen siendo himnos de la salsa y la música latina en general. Pero sin duda, una de las colaboraciones más recordadas fue la que tuvo con la icónica cantante estadounidense, Aretha Franklin, en el disco “Aretha” de 1986.
A lo largo de su carrera, Celia Cruz fue galardonada con múltiples premios y reconocimientos, incluyendo tres Grammy y cuatro Grammy Latinos. Además, se convirtió en la primera cantante latina en recibir una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood en 1987. Su impacto en la música y la cultura latina es innegable y es por eso que, incluso después de su muerte, sigue siendo recordada y homenajeada en todo el mundo.
Pero más allá de su carrera musical, Celia Cruz también fue un símbolo de superación y esperanza para muchas personas. A lo largo de su vida, enfrentó diversas adversidades como la pérdida de su país, su lucha contra el cáncer y la discriminación por su color de piel. Sin embargo, nunca dejó de sonreír y contagiar su energía positiva a todos los que la rodeaban.
En su célebre canción “La vida es un carnaval”, Celia Cruz dejó una enseñ





