Existen dos Leyes Universales: la de la Gravitación y la de “Una luz roja en el semáforo significa Stop. Alto”. Ambas son fundamentales para nuestra supervivencia: una rige el movimiento de los cuerpos en el universo, mientras que la otra regula el tráfico en nuestras calles y carreteras. Sin embargo, en la República Dominicana, parece que solo se sigue una de estas leyes. El grueso de los motoristas dominicanos se rige solo por la primera, ignorando por completo el significado de una luz roja en un semáforo.
Pero, ¿cómo hemos llegado a este punto? Habría que remitirse a la teoría de la Ventana de Overton. Como sabemos, esta teoría se refiere a la idea de que lo que antes era impensable, puede convertirse en aceptable mediante un proceso de manipulación y persuasión. En el caso de nuestro país, esta teoría se aplica perfectamente a la realidad del tráfico y la conducción.
Hace 20, o incluso 30 años, era impensable para la mayoría de nosotros saltarnos un semáforo en rojo o realizar maniobras peligrosas en nuestras motocicletas. Sin embargo, con el paso del tiempo, estas acciones se han convertido en algo frecuente y, en algunos casos, hasta se ven como algo normal. Pero la realidad es que no lo son. El peligro y la falta de responsabilidad son evidentes cada vez que vemos a motoristas saltándose un semáforo o conduciendo de modo imprudente.
Es necesario hacer una pausa y reflexionar sobre cómo hemos llegado a este punto. La respuesta es simple: hemos ido permitiendo poco a poco que estas conductas se conviertan en algo aceptable. Primero fue un bizcocho de cumpleaños en una moto, después fue saltarse un semáforo en rojo delante de un agente de tránsito, y así sucesivamente. Hasta que todas estas acciones se han vuelto normalizadas en nuestra sociedad.
Pero, ¿qué podemos hacer para cambiar esta situación? La solución no vendrá de las autoridades, que durante años han obra la vista gorda ante estas violaciones de las leyes de tránsito. Ya es tarde para eso. La verdadera solución debe venir de todos los demás, de cada uno de nosotros como ciudadanos responsables.
Es por eso que los Premios Humano Seguros de Seguridad Vial tienen un valor particular. Se trata de una iniciativa que busca recoger ideas y propuestas de soluciones generadas por la sociedad misma. Un proyecto colectivo en el que todos podemos participar, ya que las víctimas de esta situación somos todos. Es importante incentivar un cambio de actitud compartido, y no solo dejar la responsabilidad en manos de las autoridades.
No se trata de culpar a todos por igual. Son responsables aquellos que incumplen las normas de tránsito y ponen en peligro la vida de los demás. No podemos generalizar y decir que todos somos responsables. Es necesario fomentar una cultura de responsabilidad individual, en la que cada persona sea consciente de la importancia de respetar las leyes y normas de tránsito.
Es hora de que dejemos de normalizar lo que no es aceptable. Es hora de tomar acción y empezar a cambiar nuestra realidad en las calles y carreteras. Cada uno de nosotros puede contribuir a mejorar la seguridad vial en nuestro país, ya sea como automovilista, pasajero o peatón.
No podemos anexar permitiendo que la ley de la Gravitación sea la única que rija nuestras vidas. Es hora de que la ley de “Una luz roja en el semáforo significa Stop. Alto” se vuelva una realidad en nuestras calles y carreteras. Hagamos que lo impensable se convierta en algo impensable de nuevo. Juntos, podemos lograr un





