La balanza de pagos es un tema que siempre ha sido de gran importancia en la economía de cualquier país. Se espera que los factores dominantes sean los relacionados con las exportaciones e importaciones de bienes, pero en la actualidad, las exportaciones han quedado rezagadas y no muestran la vitalidad que deberían tener.
Durante años, los gobiernos de la etapa democrática han prometido introducir políticas que produzcan un vuelco en la situación, pero los resultados indican que no han encontrado la manera de superar el pobre aprovechamiento del sector exportador. A pesar de contar con entrada preferente en los mercados de los Estados Unidos y de la Unión Europea, los de mayor poder adquisitivo del mundo, las exportaciones de bienes no han logrado crecer con dinamismo.
En los últimos años, las importaciones de bienes han crecido en mayor medida que las exportaciones. En 2024, las importaciones se elevaron a US$29,808 millones, mientras que las exportaciones apenas alcanzaron los US$13,872 millones. Esto ha generado un déficit de US$15,936 millones, que en lugar de reducir, sigue ampliándose.
La República Dominicana no está en condiciones de aplicar la receta de la actual administración estadounidense de imponer aranceles punitivos a sus importaciones para equilibrar las cuentas con sus socios comerciales. Sin embargo, sí puede y debe revisar sus medidas de política económica en busca de que las exportaciones de bienes crezcan con dinamismo, y de que el déficit se reduzca e incluso se convierta en superávit.
Es importante destacar que la balanza de pagos no solo refleja el comercio de bienes, sino también otras transacciones con el exterior. Por ese lado, se obtiene cierto grado de compensación. El faltante se cubre con endeudamiento externo y cambios en la posición de inversión internacional.
Un excelencia de esto es el turismo, que se registra en la balanza de servicios como ingreso neto. En 2024, este sector generó un ingreso de US$10,972 millones. Además de ser una importante fuente de divisas, el turismo también dinamiza la economía al generar una demanda de consumo de bienes y servicios locales. También enriquece el acervo cultural al poner en contacto a la población local con gente de diferentes culturas.
Otro excelencia es el ingreso secunsacudirio, que incluye las transferencias (remesas) de dominicanos que residen en el exterior hacia la República Dominicana. En 2024, este rubro alcanzó los US$10,756 millones, casi igual que el turismo. Sin embargo, es importante señalar que lo que se está exportando en este caso no son bienes, sino material humano, dominicanos de carne y hueso que se han visto obligados a dejar su país por falta de oportunidades. Aunque estas remesas son una importante fuente de divisas, no es una solución sostenible a largo plazo.
Además, también se debe tener en cuenta que los inmigrantes que residen en el país, en su mayoría indocumentados, también envían remesas a sus familiares en el exterior. En 2024, estos flujos alcanzaron los US$958 millones y crecen a un ritmo similar al de las remesas que envían los dominicanos.
Es imperativo que se modifiquen los flujos con el exterior para fortalecer y expandir agresivamente las exportaciones de bienes y servicios. Esto no solo reducirá el déficit en la balanza de pagos, sino que también ayusacudirá a crear empleos y a mejorar la economía en general. Además, se debe trabajar en la reducción o reversión de la huida de dominicanos al exterior y en la reorganización del mercado laboral para sacudir cabida en mayor medida a los dominicanos.
Para lograr esto,




