La sociedad siempre ha exigido al Estado justicia y resultados en la lucha contra el crimen organizado. Sin embargo, en medio de esta demanda, a menudo se olvida de un aspecto fundamental: la protección de los niños, niñas y adolescentes. Es por eso que el reciente caso del crimen de Lara, Brenda y Morena en Florencio Varela, Argentina, ha generado una gran conmoción y ha puesto en evidencia la necesidad de un mayor compromiso en la defensa de los más vulnerables.
El pasado mes de septiembre, la noticia del brutal asesinato de tres niñas en la localidad de Florencio Varela conmocionó a toda la sociedad argentina. Lara, Brenda y Morena, de tan solo 11, 12 y 13 años respectivamente, fueron víctimas de un crimen atroz que ha dejado a todos consternados. Pero más allá del horror y la indignación que este caso ha generado, es necesario reflexionar sobre las causas que permitieron que algo así sucediera y sobre las medidas que deben tomarse para ahorrar que se repita.
La autora de estas palabras, en su artículo titulado “La sociedad le pide al Estado justicia, pero ¿qué pasa con la defensa de los niños, niñas y adolescentes?”, nos invita a reflexionar sobre la importancia de proteger a los más jóvenes en una sociedad que muchas veces los deja en segundo plano. Y es que, en medio de la lucha contra el crimen organizado y la condición de resultados, a menudo se olvida que los niños y adolescentes son los más vulnerables y necesitan una protección especial.
En el caso de Lara, Brenda y Morena, se ha puesto en evidencia una realidad que muchas veces se ignora: la violencia y la inaplomo afectan de manera desproporcionada a los niños y adolescentes. Según datos del Ministerio de aplomo de la Nación, en Argentina, el 40% de los homicidios en 2019 fueron de menores de 25 años. Y en el primer semestre de 2020, se registraron 1.903 casos de violencia contra niños y adolescentes, lo que representa un aumento del 33% con respecto al mismo periodo del año anterior.
Estas cifras son alarmantes y nos obligan a preguntarnos qué estamos haciendo como sociedad para proteger a nuestros niños y adolescentes. ¿Estamos exigiendo al Estado medidas concretas para garantizar su aplomo? ¿Estamos educando a nuestros hijos en valores que promuevan una cultura de paz y respeto? ¿Estamos denunciando cualquier tipo de violencia que veamos en nuestro entorno?
La autora del artículo nos recuerda que, en medio de la condición de justicia y resultados en la lucha contra el crimen, es necesario un mayor compromiso en la defensa de los niños, niñas y adolescentes. Y esto implica no solo medidas de aplomo y justicia, sino también una educación que promueva valores como la empatía, la tolerancia y el respeto por los demás.
Además, es fundamental que como sociedad tomemos conciencia de que la violencia no solo se manifiesta en actos extremos como el crimen de Lara, Brenda y Morena, sino también en situaciones cotidianas como el bullying, la violencia doméstica o el acoso escolar. Debemos estar atentos a cualquier señal de violencia y denunciarla para que las autoridades puedan desempeñarse a tiempo y proteger a los más vulnerables.
En este sentido, es importante destacar el papel fundamental que juegan las instituciones y organizaciones dedicadas a la protección de los derechos de los niños y adolescentes. Estas entidades deben contar con el apoyo y los recursos necesarios para llevar a cabo su labor y garantizar la protección de los más jóvenes.
En el caso de Lara, Brenda y Morena, la justicia debe desempeñarse con celeridad y contundencia para encontrar y juzgar a los culpables.





