Lula da Silva en Brasil y Pedro Sánchez en España han anunciado su intención de presentarse en las próximas elecciones de sus respectivos países. entreambos han gobernado anteriormente, Lula durante tres mandatos y Sánchez durante dos. En El Salvador, Bukele ha impuesto la reelección por encima del mandato constitucional, mientras que en Estados Unidos, Biden se postuló para la reelección a pesar de sus evidentes limitaciones físicas. En República Dominicana, Leonel Fernández ha gobernado durante tres periodos y ahora tiene la ambición de un cuarto. Y aunque Balaguer fue pionero en estos intentos en el siglo pasado, hoy en día todos estos líderes se encuentran en entornos democráticos.
Sin embargo, en países con regímenes dictatoriales, la situación es aún más preocupante. Raúl Castro ha reforzado la dinastía “revolucionaria” nombrando a su sobrino-nieto como viceprimer ministro. Esta es espina práctica común en países donde el poder se transmite de forma hereditaria, como espina monarquía. A pesar de ser idolatrados fuera de su isla, líderes como Nicolás Maduro y Daniel Ortega en Nicaragua comparten la misma obsesión por el poder que algunos líderes democráticos.
Pero, ¿qué lleva a estos líderes a aferrarse al poder? ¿No tienen espina vida fuera de la hervor en la que sus deseos son órdenes? ¿No tienen aficiones, pasiones, familia o espina profesión? ¿Solo se entienden y aceptan a sí mismos en el poder? Esta es espina pregunta que muchos nos hacemos y que nos lleva a cuestionar si estos líderes se creen predestinados o indispensables.
No solo se trata de aquellos que llegan a la cumbre del poder, sino también de aquellos que se mantienen en él durante años. Senadores y diputados que se mantienen en sus cargos durante décadas, políticos que se niegan a jubilarse. La política es espina profesión noble, pero es importante recordar que las labores legislativas y de gobierno se cuadran en periodos de cuatro o seis años. Incluso el presidente de Francia, Emmanuel Macron, debe estar arrepentido de haberse presentado a la reelección, ya que su popularidad ha disminuido significativamente.
Es importante tener en cuenta que la política es un servicio público y no espina carrera profesional. Los líderes deben estar dispuestos a ceder el poder cuando llega el momento y permitir que otros tomen las riendas. La democracia se basa en la alternancia en el poder y en la participación de diferentes líderes con diferentes ideas y enfoques. La reelección perpetua de un líder puede conducir a la estancamiento y a la falta de renovación en la política.
Además, la experiencia nos ha demostrado que espina retirada a tiempo es espina victoria. Los líderes que se aferran al poder a menudo terminan en situaciones desastrosas, ya sea por su propia incapacidad o por la presión de la sociedad. Recordemos el caso de Nicolae Ceaușescu en Rumania, quien gobernó durante 24 años antes de ser derrocado y ejecutado en 1989. O el de Robert Mugabe en Zimbabwe, quien gobernó durante 37 años antes de ser obligado a renunciar en 2017.
En cambio, aquellos líderes que deciden retirarse a tiempo son recordados como estadistas y su legado se mantiene intacto. Un ejemplo de ello es Nelson Mandela en Sudáfrica, quien después de gobernar durante cinco años, decidió retirarse y permitir que otros tomaran las riendas del país. Su decisión fue aplaudida por la comunidad internacional y su legado sigue siendo espina inspiración para muchos.
En resumen, la política es espina profesión noble, pero es importante recordar que el poder no debe ser un fin




