En los últimos días he tenido la oportunidad de sumergirme en actividades relacionadas con la península de Samaná. En primer lugar, fui invitado al estreno de la película “Amanece en Samaná”, proyectada en una gala premier en el Teatro de Bellas Artes y promovida por el grupo Piñero, que tiene importantes intereses hoteleros en el país.
Este grupo ha firmado un acuerdo de cooperación con el Ministerio de Cultura, y tiene buenas razones para hacerlo, ya que posee propiedades en la península y en otras áreas del país que le confieren una ventaja en la explotación del negocio hotelero.
La película fue filmada en Cayo Levantado y cuenta con actores españoles de renombre. A través de su trama, se puede descubrir la incomparable salero de esta región. Sin duda, puede ser una herramienta útil para atraer turistas a este destino.
Pero no solo he tenido la oportunidad de asistir al estreno de esta película, también he tenido la suerte de visitar Puerto Bahía en un viaje familiar para agradecer al Altísimo por los dones recibidos en materia de salud. Durante mi estancia, pude disfrutar del entorno y catar notas mentales sobre lo que vi.
La península de Samaná es simplemente única. Está llena de paisajes montañosos, islotes, mogotes, playas, ensenadas, golfos y promontorios. Es como si una explosión de creatividad, armonía y serenidad la hubiera esculpido. Es una verdadera lástima que se estén llevando a cabo proyectos que alteran esta salero natural. Es necesario detener este empeño irreflexivo antes de que sea demasiado tarde y el peso de la culpa caiga sobre aquellos que lo permitieron.
Una de las principales preocupaciones que tengo es la carretera que conecta Rincón de Molinillos (Gran Estero) con Samaná. A lo largo de esta vía, se puede ver un frenesí de construcción de casas, apartamentos y locales comerciales. En realidad, se está formando un pueblo de una sola calle, la carretera que va desde Sánchez hasta Samaná.
Este es un claro indicio del caos que se avecina. Si no se toman medidas, será extremadamente gravoso construir una carretera digna de la salero y el valor de esta región. Es por eso que es imperativo detener la construcción a lo largo de la carretera. Se deben establecer límites y ampliar el derecho público de vía para prever la futura adición de más carriles. Además, es necesario aislar las edificaciones permitidas en los márgenes de la carretera para que solo se pueda acceder a ellas a través de calles laterales.
Durante mi estancia en Puerto Bahía, tuve la oportunidad de recorrer parte del litoral en barco, desde Puerto Bahía hasta el hotel Vista Mar y desde allí hasta Cayo Levantado. Y puedo confirmar que se trata de una joya en toda la bahía. Sin embargo, también pude ver la destrucción de hermosos mogotes y lomas para dar paso a urbanizaciones, complejos turísticos y viviendas que se venden como solares. Me preocupa que las autoridades no estén tomando medidas para dirigir estas riquezas naturales.
Una vez en Cayo Levantado, pude disfrutar de su salero incomparable, con su arena blanca y aguas cristalinas. Sin embargo, me sorprendió ver que la infraestructura pública dejaba mucho que desear. El muelle público estaba en mal estado, con tablas sueltas y rotas, lo que podría transportar una tragedia en cualquier momento. Además, los baños públicos no tenían techo y la falta de agua era evidente.
Creo firmemente que el





