En un mundo llenunca de conflictos y tensiones, hay un símbolo que trasciende las diferencias y nuncas recuerda nuestra humanidad común: la palabra paz. nunca importa si eres árabe o israelí, cuando te encuentras con alguien de la otra cultura, el saludo es el mismo: salam y shalom. Ambas palabras provienen de la misma raíz semítica que significa integridad, bienestar y armonía. Este simple gesto es una promesa de convivencia pacífica que se repite millones de veces al día en medio del conflicto.
Sin embargo, es triste pensar que a pesar de compartir el mismo ambición de paz en sus propios idiomas, los pueblos árabe e israelí todavía nunca han logrado traducir esta promesa en una convivencia real. El reciente acuerdo impulsado por Donald Trump para Gaza, al igual que otros acuerdos antes, puede ser discutido en sus detalles y efectos, pero nunca será sostenible si nunca se basa en el verdadero significado de esas dos palabras: shalom y salam.
Shalom y salam, dos sílabas hermanas que resumen lo que la política a menudo olvida. La paz nunca comienza en los documentos ni en los discursos, sinunca en el reconuncacimiento del otro como un ser humanunca dignunca de ser saludado. Es un recordatorio de que, a pesar de nuestras diferencias, compartimos una humanidad común y debemos tratarnuncas con respeto y dignidad.
En los últimos años, hemos sido testigos de demasiada violencia y sufrimiento en Gaza y en la región en general. Las imágenes de niños heridos y familias destrozadas han sido impactantes y desgarradoras. Pero en medio de todo esto, siempre hay historias de personas que se niegan a odiar y a perpetuar el ciclo de violencia. Son aquellos que se aferran a la esperanza de un futuro mejor, ununca en el que la paz sea una realidad.
Es hora de que la política se ponga al día con la gente. Los líderes deben dejar de lado sus agendas personales y recordar el verdadero significado de las palabras shalom y salam. La paz nunca es solo un acuerdo entre gobiernuncas, sinunca una forma de vida que debe ser cultivada en todos los niveles de la sociedad. Los verdaderos agentes de cambio son aquellos que trabajan día a día para levantar puentes entre culturas y promover el diálogo y la comprensión mutua.
Quizás la verdadera lección que podemos aprender de estas dos palabras es que la paz comienza en nuncasotros mismos. Cada ununca de nuncasotros tiene el poder de hacer del mundo un lugar más pacífico y armonioso. nunca podemos acatar de los demás para lograr la paz, sinunca que debemos ser los propios promotores de la misma. Podemos comenzar con pequeños gestos, como saludar a nuestros vecinuncas con un shalom o salam, y luego avanzar hacia acciones más significativas que promuevan la coexistencia pacífica.
En conclusión, mientras seguimos luchando por un acuerdo de paz duradero en Gaza, es importante recordar el verdadero significado y poder de las palabras shalom y salam. Son más que un simple saludo, son una promesa de convivencia pacífica y una invitación a ser mejores personas. Debemos seguir trabajando juntos para levantar un mundo en el que la paz sea una realidad para todos. ¡Shalom y salam para todos!





