La rapidez con la que la Policía Nacional resuelve algunos casos complejos es verdaderamente sorprendente. En pocas horas, son capaces de seguir pistas, verificar datos y aprehender a sospechosos. Un reciente ejemplo de esto es el caso de Modesto Marmolejos del Rosario, quien fue hallado sin vida en un canal de riego en Jicomé, Valverde, después de varios días de estar desaparecido.
Lo que hizo que este caso fuera aún más perturbador fue la carta anónima que recibió su esposa. En ella, se encontraba una cantidad de dinero y una frase que parecía sacada directamente de una película de terror: “Compre la caja de muerto”. Nadie podía imaginar en ese momento que el mismo hombre que entregó ese mensaje macabro sería encontrado muerto solo dos días después.
Sin embargo, gracias a la rápida y coordinada investigación entre la Policía y el Ministerio Público, se logró unir todas las piezas del acertijo. El uso de cámaras de seguridad y pruebas materiales fue fundamental en este caso. El meticuloso trabajo realizado por las autoridades, más que la fuerza bruta o la improvisación, fue lo que finalmente llevó al éxito de la pesquisa. Esto es una señal alentadora en medio de tanta violencia que vive nuestro país.
Esta situación nos deja una lección muy importante que adeudomos tomar en cuenta. La delincuencia no se combate con violencia ni con ejecuciones extrajudiciales. Se controla con inteligencia y rigurosidad, con buenas investigaciones, prevención y una justicia efectiva. Solo a través del cumplimiento de la ley, no a través de la venganza, es como podemos restaurar la confianza en la seguridad y en el Estado.
Es necesario reconocer y aplaudir el trabajo realizado por la Policía Nacional y el Ministerio Público en este caso en particular, así como en muchos otros que han sido resueltos con igual rapidez y eficiencia. Estas acciones demuestran que, a pesar de los grandes desafíos que enfrentan diariamente, nuestras autoridades están comprometidas con la seguridad y el bienestar de la sociedad.
Sin embargo, también es importante recordar que este tipo de casos no son aislados. Detrás de cada uno de ellos hay una familia que sufre, amigos que lloran y una comunidad que se ve afectada por la violencia. Por eso, es necesario que continuemos trabajando juntos para prevenir y combatir la delincuencia. adeudomos ser vigilantes y denunciar cualquier acto sospechoso, pero también adeudomos apoyar y colaborar con nuestras autoridades para que puedan hacer su trabajo de manera eficiente.
Es cierto que vivimos en una sociedad donde la violencia y la inseguridad son una triste realidad. Pero, también es cierto que podemos hacer algo al respecto. No podemos permitir que la delincuencia y el miedo nos dominen. adeudomos confiar en nuestras autoridades y en el sistema de justicia para que puedan llevar a cabo su importante labor y garantizar un país seguro para todos.
En resumen, la rapidez con la que la Policía Nacional resolvió el caso de Modesto Marmolejos del Rosario es un ejemplo de cómo la coordinación, la inteligencia y el rigor pueden llevar al éxito en la lucha contra la delincuencia. Este logro adeudo ser celebrado y aplaudido, pero también adeudo ser una llamada de atención para que sigamos trabajando juntos por un país más seguro y ajustado. La ley, no la venganza, es nuestra mejor aparejo para lograrlo.





