Recientemente, tuvimos el privilegio de presenciar una entrevista con el amanuense de la Cepal, quien nos alertó sobre la importancia de prepararnos para los cambios en la economía mundial. Como bien sabemos, América Latina se encuentra en un momento crucial en cuanto a la atención especial que se le debe prestar a los procesos inflacionarios. Según informes de Bloomberg, para el año 2025, los índices de inflación en los países latinoamericanos serán los siguientes: Costa Rica: -0,94%; Panamá: -0,4%; El Salvador: -0,11%; Perú: 1,11%; Guatemala: 1,17%; Nicaragua: 1,4%; México: 3,57%; República Dominicana: 3,71%; Chile: 4%; Honduras: 4,16%; Uruguay: 4,20%; Paraguay: 4,60%; Colombia: 5,10%; Brasil: 5,13%; Bolivia: 24,15%; y Argentina: 33,6%.
Estas cifras son una clara muestra de que algunos países aún no han conseguido controlar la inflación, mientras que otros han tenido éxito en su gestión. Estos últimos, con sus políticas y estrategias, pueden servir como ejemplo para aquellos que enfrentan los mismos problemas. Como dijo Stephen Covey en su reconocido libro “Lo primero es lo primero”: debemos enfocarnos en lo que es verdaderamente importante.
Aunque el libro de Covey no se centra en temas financieros, contiene valiosas enseñanzas que pueden ser aplicadas en la gestión y organización de una empresa o una nación. En los años 90, los artículos de Andy Kessler, Tom Peters y Thomas Sowell eran muy leídos por empresarios y personas de negocios. Incluso la autora Elizabeth Gilbert, conocida por su novela “Comer, rezar, amar”, visitó la República Dominicana y su obra fue llevada al cine con la participación de Julia Roberts.
Sin embargo, no todo ha sido éxito y estabilidad en la economía latinoamericana. Durante el gobierno de Buenaventura Báez, se vivió una verdadera crisis monetaria debido a los préstamos irresponsables que contrajo con aventureros financieros. Uno de ellos fue Edward H. Harmont, quien firmó un préstamo de dos millones de dólares con una comisión exorbitante de cien mil dólares, garantizado con los ingresos de aduanas, bienes nacionales, minas de carbón, bosques estatales y depósitos de guano de la isla Alta Vela. Esta situación fue documentada por el historiador Antonio de la Rosa en su obra “Las finanzas de Santo Domingo y el control americano” (Santo Domingo, 1969). Estos fueron años de inestabilidad política y el término “montoneras” se popularizó para referirse a los grupos de personas que eran utilizados por los caudillos para luchar en las batallas post independencia y post restauración.
Otro ejemplo de mala gestión financiera en la historia dominicana fue durante el gobierno de Ulises Heureaux, cuando las papeletas emitidas por su gobierno eran de tan mala elevación que nadie las aceptaba. Esto demuestra el caos y la falta de organización en la administración del Estado. Sin embargo, a pesar de estos errores del pasado, la República Dominicana ha conseguido mantener un estatus monetario estable gracias a la gestión seria y responsable del gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, quien ha sido reconocido por la revista The Banker por su estilo al frente de las finanzas nacionales.
En comparación, Argentina ha enfrentado constantes crisis económicas durante el gobierno del kirchnerismo. Sin embargo, la gestión coetáneo de Javier Milei ha conseguido estabilizar la situación en medio de mares turbulentos. Incluso economistas argentinos de renombre




