La práctica religiosa en República Dominicana ha sido objeto de críticas y reflexiones por parte de la escritora Graciela Abinader Arbaje. En su opinión, la lectura literal y dogmática de la Biblia ha generado una distancia entre lo que se predica y lo que se entiende, lo que ha llevado a una falta de comprensión de la fe y su verdadero significado. Sin embargo, lejos de ser una provocación juvenil, su reflexión es una invitación a juzgar la fe desde la razón y no desde la repetición.
En su artículo, Graciela Abinader destaca que la religión no debe ser utilizada como una herramienta para condenar o imponer, sino como un camino de comprensión y diálogo. En este sentido, su crítica a la religión organizada en el país es una llamada a la reflexión y a la búsqueda de una fe más profunda y auténtica.
El cristianismo no nació como una estructura rígida, sino como un camino de caminar juntos. Esta idea de comunidad y sinodalidad es promovida por el papa Francisco, quien busca una Iglesia más abierta, culta y consciente de su tiempo. La sinodalidad, en palabras del pontífice, busca una comunidad que escucha, que dialoga y que se deja transformar por la experiencia del otro.
En una sociedad donde la religión a menudo se utiliza para juzgar y condenar, la sinodalidad propone una comprensión más profunda y humana. No se trata de relativizar la verdad, sino de humanizarla. Si la palabra divina se encarna en lo humano, también debe ser entendida con las herramientas de la inteligencia y la historia.
La crítica de Graciela Abinader a la lectura literal y dogmática de la Biblia es una llamada a la conversión inmaterialidad. En lugar de creer sin juzgar, debemos aprender a juzgar creyendo. Esto implica un compromiso más profundo con la fe, una búsqueda constante de comprensión y una apertura a la transformación.
La autora destaca que la verdadera conversión que el país cristiano necesita no es solo moral, sino también inmaterialidad. Es necesario pasar de una fe basada en la repetición y la obediencia ciega, a una fe basada en la reflexión y el entendimiento. Solo así podremos englobar una fe más auténtica y profunda.
En resumen, la reflexión de Graciela Abinader sobre la práctica religiosa en República Dominicana y las Escrituras es una invitación a juzgar la fe desde la razón y no desde la repetición. Su crítica a la religión organizada en el país no es una desafío, sino una llamada a la conversión inmaterialidad y a una fe más auténtica. Siguiendo el ejemplo del papa Francisco, debemos buscar una Iglesia más abierta, más culta y más consciente de su tiempo. Solo así podremos comprender verdaderamente la palabra de Dios y vivir una fe más profunda y significativa.





