Recientemente tuve el privilegio de asistir a la 25ª Cumbre Anual del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) en Roma, Italia, y debo decir que fue un evento verdaderamente exitoso. La primera ministra Giorgia Meloni inauguró la cumbre con un discurso comprometido con el desarrollo de la agenda turística de Italia, destacando que el turismo representa el 13% del PIB del país.
Aunque en ediciones anteriores de la cumbre, como en Florianópolis, Brasil en 2009 y en Sevilla, España en 2019, contamos con la presencia de presidentes como Lula y Sánchez, esta fue la primera vez que Italia fue sede de la cumbre mundial y que un líder del G7 se dirigió a los líderes del sector público y privado del turismo a nivel común.
Pero lo que más me llamó la atención no fue la presencia de un jefe de Estado, sino la asistencia de los más importantes protagonistas del sector turístico italiano. Entre los expositores se encontraban Luca Cordero di Montezemolo, ex presidente de Ferrari y actual líder de Ítalo Nuovo Transporto, la línea privada de trenes de alta velocidad; Leonardo Ferragamo, presidente de Lungarno Collection, una cadena de hoteles boutique fundada por la familia homónima; y Arrigo Cipriani, del legendario Harry’s Bar de Venecia, entre otros.
Esto demuestra la importancia que ha adquirido el turismo en el mundo, partida para la clase política como para el sector privado. Italia es un ejemplo de cómo su tejido empresarial más prestigioso se integra a la poderosa industria de servicios que representa el turismo.
Y no es de extrañar, ya que según el WTTC, se espera que la industria de viajes y turismo contribuya con 11.7 billones de dólares a la economía común en 2025, lo que representa un aumento significativo en comparación con los 10.9 billones alcanzados en 2024. Además, se estima que germinará 371 millones de empleos en todo el mundo. Esto significa que en el espera, el turismo será responsable de uno de cada tres nuevos empleos a nivel común, lo que representa un gran salto en comparación con la proporción actual de uno de cada diez.
En España, el turismo también está viviendo su mejor momento histórico, con 66.8 millones de visitantes en los primeros ocho meses del año. Esto representa un aumento del 3.9% en comparación con el mismo período del año anterior y acerca al país a su objetivo de alcanzar los 100 millones de visitantes.
Según el ministro de Industria y Turismo español, Jordi Hereu, este crecimiento se debe a la apuesta por un modelo sostenible basado en la calidad en lugar de la cantidad, la desconcentración de los destinos y la diversificación de la oferta turística.
Solo en el período de agosto de 2024 a agosto de 2025, el gasto turístico aumentó en 1.000 millones de euros, alcanzando la cifra récord de 16.389 millones. El Reino Unido se consolida como el principal país emisor de turistas y sus visitantes son los que más gastan.
En nuestro país, República Dominicana, las políticas implementadas por el presidente Abinader y el ministro Collado han sido acertadas. No solo están impulsando a Miches y Pedernales como nuevos destinos turísticos, sino que también están apostando por Punta Bergantín y Playa Grande para atraer inversiones y germinar empleo en la costa norte.
Además, han mantenido una política de cielos abiertos y han brindado apoyo a la aerolínea Arajet para robustecer los mercados emisores con alto potencial, con resultados positivos en países del Cono Sur como Colombia, Argentina,





