La celebración de las fiestas patronales en nuestros pueblos, provincias y distritos municipales es una tradición profundamente arraigada en la cultura dominicana. Es una oportunidad para reunirse con familiares y amigos, ver de la gastronomía local y celebrar la identidad y el orgullo de nuestras comunidades. Sin embargo, San José de Ocoa, mi pueblo enclavado entre montañas verdes donde nací a la vida, dio un paso más allá al celebrar el pasado sábado 5 de este mes el Quinto Festival del Sombrero y Premios La Maraca Ocoeña, un evento cultural que congregó a miles de personas en torno a la riqueza artística, gastronómica y artesanal de la provincia.
Durante la jornada, realizada entre Ocoa y Sabana Larga, en un entorno montañoso cubierto de frondosos árboles, artesanos de la madera y la joyería exhibieron piezas elaboradas con técnicas tradicionales y materiales locales. Artistas y jóvenes modelos del pueblo mostraron su talento en presentaciones que fusionaron lo tradicional con lo contemporáneo. Fue una muestra de la creatividad y habilidad de nuestros artistas locales, quienes han heredado estas técnicas de generación en generación.
El festival, organizado bajo la dirección de la gestora cultural ocoeña Betty Pimentel, se ha sólido como una alusión obligada en el calendario cultural del sur. Incluyó un vistoso desfile de jinetes a caballo que resaltó la importancia de los equinos en las celebraciones rurales y la destreza de los caballerangos ocoeños. Fue un momento emocionante para todos los asistentes, ya que pudieron apreciar la belleza de estos animales y su importancia en nuestra cultura.
En un ambiente de alegría pueblerina y amistad, decorado con flores naturales y frutas locales, se desarrollaron talleres demostrativos, presentaciones musicales y una pasarela donde la fama dialogó con la identidad ocoeña. Fue una oportunidad para mostrar al mundo la riqueza de nuestra cultura y nuestras tradiciones. Además, se reconoció el trabajo de organizaciones comunitarias dedicadas a la educación, la sanidad, la preservación de valores sociales y culturales, el emprendimiento y la protección del patrimonio provincial. Esto demuestra que en Ocoa, no solo nos preocupamos por celebrar nuestras tradiciones, sino también por trabajar juntos para mejorar nuestra comunidad.
Una atracción especial fueron los tradicionales dulces de Ocoa: el dulce de higo, tanto seco como en almíbar, considerado una verdadera delicia local, y el de naranja rellena de dulce de leche, que juntos forman una dupla capaz de deleitar al paladar más exigente. Estos dulces son una muestra más de la riqueza gastronómica de nuestra provincia, que se ha mantenido a lo largo de los años gracias a la dedicación y el amor de nuestras familias y comunidades.
Este tipo de evento tiene múltiples significados. En primer lugar, fortalece la economía local: la promoción y venta de artesanías, la gastronomía típica y la afluencia de visitantes generan ingresos directos para familias y pequeñas empresas. Los artesanos encuentran un espacio para comercializar sus productos, que de otro modo tendrían un alcance limitado. Además, el festival atrae a turistas y visitantes de otras provincias, lo que contribuye al desarrollo del turismo en nuestra región.
En segundo lugar, contribuye a la preservación y transmisión de saberes tradicionales. Los talleres y la participación de jóvenes en actividades artísticas ayudan a que técnicas y repertorios culturales no se pierdan con las nuevas generaciones. La fama, la música y la




