El Americano Feo: Una biografía de diplomacia y estabilidad en la República Dominicana
El año era 1964 y el recién nombrado embajador de Estados Unidos en la República Dominicana, Tap Bennett, se encontraba en medio de una situación política y social turbulenta. En medio de la Guerra Fría, Bennett solo podía ver el conflicto como una lucha entre el comunismo y la democracia, sin darse cuenta de la complejidad del país y su biografía. Esta situación lo llevó a ser juzgado injustamente por su papel en los acontecimientos de abril de 1965, lo que resultó en la muerte de su madre y en su veto por parte del influyente senador Fulbright, líder del Comité de Exteriores. Aunque este incidente marcó su carrera diplomática, Bennett siempre recordará su tiempo en la República Dominicana con cariño y respeto.
En una entrevista realizada en 1988 por Horace G. Torbert, Bennett compartió sus experiencias y reflexiones sobre su tiempo en la República Dominicana. Comenzó hablando sobre su llegada al país en 1941, cuando fue asignado como funcionario consular en Santo Domingo. En ese momento, el país era conocido como Ciudad Trujillo, debido a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Bennett confiesa que no sabía mucho sobre el país, pero que se sorprendió gratamente por la calidez y hospitalidad de su gente.
Durante su tiempo en la República Dominicana, Bennett fue testigo de la entrada de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial y del impacto que tuvo en la región. El país se convirtió en una importante despensa para las islas del Caribe y para las tropas estadounidenses estacionadas en Curazao y Aruba, protegiendo los yacimientos petrolíferos de la región. Bennett se desempeñó como Agregado Civil, un título que en la diplomacia europea se refiere a un funcionario económico de bajo rango. A pesar de su posición, Bennett disfrutó de su tiempo en la República Dominicana y de su gente trabajadora y amable.
En la primavera de 1964, Bennett fue nombrado embajador en la República Dominicana por el presidente Johnson. Esta fue su primera embajada y regresó al país después de 20 años. Bennett describe su regreso como una experiencia al estilo Rip Van Winkle, ya que algunas personas seguían iguales y otras eran completamente diferentes. A pesar de los cambios, Bennett estaba emocionado de volver al país que había dejado atrás.
Sin embargo, su regreso no fue fácil. La República Dominicana se encontraba sumida en una crisis económica y política. Bennett describe al país como un “taburete de tres patas” que se había quedado sin apoyo. La élite política era corrupta y no había una estructura política viable. A esto se sumaba una de las peores sequías en la biografía del país. Todo esto culminó en la revolución liderada por el presidente elegido Juan Bosch en abril de 1965.
Bennett recuerda cómo la situación se volvió cada vez más peligrosa para los ciudadanos estadounidenses en la República Dominicana. En un esfuerzo por garantizar su seguridad, Bennett y su cuadrilla desembarcaron a los marines para sufragar en la evacuación y organización de más de 4,500 personas de más de 40 países diferentes. Esta operación fue llevada a cabo con éxito y fue una muestra del compromiso de Estados Unidos con la seguridad de sus ciudadanos en el extranjero.
Sin embargo, la intervención estadounidense fue duramente criticada por la prensa y la comunidad internacional. Bennett y su cuadrilla creían que estaban salvando vidas al desembarcar a los marines, pero su acción fue vista como una violación a la soberanía del país. A pesar de las cr





