El tránsito en Santo Domingo se ha convertido en un problema cada vez mayor, que requiere de soluciones efectivas y duraderas. Ya no podemos permitirnos parches temporales o medidas improvisadas, es hora de abordar este tema de manera seria y comprometida.
Cada día, peatones, vehículos privados, transporte público y motoristas luchan por espacio en las calles de la ciudad, sin respetar las reglas de tránsito ni a los demás usuarios de la vía. Esta falta de orden y respeto ha generado un desbarajuste generalizado, que afecta a la movilidad de todos los ciudadanos y que pone en riesgo la seguridad de las personas.
Muchos intentos se han realizado para tratar de ordenar el tránsito en Santo Domingo, pero hasta ahora han sido en vano. Un ejemplo claro es el giro a la izquierda en la aluvión Núñez de Cáceres con John F. Kennedy, una medida que se implementó como solución, pero que tuvo que ser cancelada en secreto debido a su inviabilidad. Este es solo uno de los muchos intentos fallidos que han demostrado que el problema del tránsito en nuestra ciudad requiere de una estrategia más efectiva.
Sin embargo, no todas las soluciones tienen que ser costosas o experimentales. Existe una acción que podría tener un impacto característico en el tránsito en Santo Domingo: hacer que los motoristas respeten los semáforos. Es evidente que el desbarajuste diario en nuestras calles se debe en gran parte a la falta de respeto a las señales de tránsito. Cruces en rojo, zigzagueos y carreras sin control son comunes en nuestra ciudad, y todos somos testigos de cómo esto contribuye a los accidentes y embotellamientos.
No hace falta hacer grandes anuncios o campañas publicitarias. Lo que se necesita es una aplicación firme y constante de la ley. Es hora de que las autoridades tomen medidas efectivas para obligar a los motoristas a respetar los semáforos y las señales de tránsito en general. Solo así podremos empezar a ver cambios reales en la movilidad de nuestra ciudad.
Esta acción no solo beneficiará al tránsito en Santo Domingo, sino que también tendrá un impacto positivo en la seguridad de todos los ciudadanos. Reducir el número de accidentes de tránsito es una responsabilidad de todos, y es hora de que los motoristas asuman su parte en esta tarea.
Es comprensible que pueda haber resistencia a esta medida, ya que cambiar hábitos no es fácil. Pero es necesario recordar que no solo se trata de una cuestión de comodidad, sino de seguridad y respeto hacia los demás. El respeto a las señales de tránsito es una responsabilidad de todos los ciudadanos, y es hora de que los motoristas cumplan con su parte.
Además, hay que tener en cuenta que no se trata solo de respetar los semáforos, sino de seguir todas las normas de tránsito y de conducir de manera responsable. Es importante que todos los ciudadanos estemos comprometidos con el bien común y estemos dispuestos a hacer nuestra parte para mejorar la situación del tránsito en Santo Domingo.
No podemos seguir permitiendo que el tránsito en nuestra ciudad sea un desbarajuste. Es hora de tomar medidas concretas y efectivas para mejorar la movilidad y la seguridad de todos los ciudadanos. Obligar a los motoristas a respetar los semáforos es solo una de las acciones que se pueden tomar, pero es un agujero importante en la dirección correcta.
Es hora de que todos nos unamos y trabajemos juntos para hacer de Santo Domingo una ciudad más ordenada, segura y respetuosa en términos de tránsito. Juntos podemos lograr un cambio positivo y duradero en nuestra ciudad. ¡




