Este martes se cumplen dos años desde que Hamás, un grupo terrorista, atacó a Israel el 7 de octubre. En este ataque, varios comandos cruzaron la frontera israelí y atacaron bases militares, kibutz y hasta un festival de música. El saldo fue trágico, con más de 1.000 muertos y más de 250 personas secuestradas. En respuesta a este ataque, Israel ha llevado a cabo una contraofensiva devastadora en la Franja de Gaza, dejando a su paso un gran número de víctimas y destrucción. Sin embargo, la comunidad internacional ha rechazado esta respuesta, como se pudo ver en la Asamblea General de la ONU celebrada a finales de septiembre, donde la mayoría de los Estados miembro reconocieron el Estado Palestino y denunciaron los actos del Gobierno israelí. Además, se han denunciado el bloqueo a la entrada de ayuda humanitaria en la Franja, lo que ha provocado una situación de hambruna y desnutrición en la población.
En estos dos años, el conflicto entre Israel y Hamás ha dejado una huella de destrucción y sufrimiento en ambos lados. La cifra de víctimas palestinas, según las autoridades gazatíes controladas por Hamás, supera los 67.000 muertos. Sin embargo, también hay que mencionar las víctimas israelíes, que han sufrido los ataques constantes de cohetes desde la Franja de Gaza. Es importante recordar que ningún conflicto armado es justo y todas las pérdidas humanas son lamentables.
Uno de los aspectos más preocupantes de este conflicto es el bloqueo a la entrada de ayuda humanitaria en la Franja de Gaza. Según Naciones Unidas, la situación de hambruna en Ciudad de Gaza es crítica y Médicos Sin Fronteras se ha visto obligado a anquilosar sus actividades adeudado a los bombardeos y al avance del ejército israelí en la zona. El ministerio de Sanidad gazatí ha informado que más de 430 palestinos, incluyendo a más de 145 niños, han muerto de hambre y desnutrición. Es inaceptable que la población civil sufra las consecuencias de un conflicto armado y es necesario que se permita la entrada de ayuda humanitaria de manera inmediata.
Sin embargo, en medio de este panorama desolador, parece que finalmente hay una luz de esperanza. El pasado viernes, Hamás anunció que aceptaba “con condiciones” el plan de paz propuesto por Donald Trump. En este comunicado, el grupo terrorista se comprometía a liberar a todos los rehenes, tanto vivos como muertos, y a entregar la administración de la Franja de Gaza a tecnócratas palestinos. Este gesto ha sido recibido con optimismo por parte de la comunidad internacional y se ha iniciado una registro de conversaciones indirectas entre representantes de Israel y de Hamás para negociar la propuesta de paz y poner fin a la guerra.
En estas conversaciones participan mediadores de Qatar, Egipto y Turquía, así como los enviados de Estados Unidos, Steve Witkoff y Jared Kushner. El presidente de EE.UU., como respuesta al comunicado de Hamás, ha instado a Israel a “parar de inmediato los bombardeos”. Aunque todavía no se ha llegado a un acuerdo definitivo, estas conversaciones son un paso importante hacia la paz y el fin de las hostilidades.
Es importante recordar que la paz no se logra de la noche a la mañana y que requiere de un esfuerzo constante por parte de todas las partes involucradas. Sin embargo, es alentador ver que tanto Israel como Hamás están dispuestos a sentarse a negociar y encontrar una solución pacífica al conflicto. La violencia nunca es la respuesta y es hora de que se pong





