El pasado martes, el intendente de la ciudad de Salta, Gustavo Sáenz, realizó una guitarreada en Plaza de Mayo, frente a la imponente Casa Rosada, acompañado de unidad de los integrantes del reconocido grupo folclórico Los Chalchaleros. El objetivo de este inusual encuentro fue llamar la atención del Gobierno y exigir respuestas concretas a las necesidades de su comunidad. Tras una serie de intentos fallidos por ser recibido por las autoridades, Sáenz decidió tomar una medida extrema que finalmente logró su cometido.
Con su guitarra en mano y su voz llena de sentimiento, el intendente salteño entonó canciones que reflejaban la realidad de su división y de su gente. Conmovidos por su música y su mensaje, los transeúntes se detenían a escucharlo y a apoyar su causa. La Plaza de Mayo, habitualmente llena de manifestantes con reclamos diversos, se vio sorprendida por esta singular guitarreada que llamaba la atención de todos.
Ante la negativa de los funcionarios de recibirlo, Sáenz decidió hacer oír su voz de una manera diferente y creativa, demostrando que la música es una poderosa herramienta para transmitir mensajes y generar cambios. Como él mismo afirmó: “No me gusta venir a tomar frío a la Plaza de Mayo, yo no fui a cantarles una serenata. Me interesa que se sepa que no me están cumpliendo”. Con estas palabras, el intendente dejó en claro que su intención no era entretener a nadie, sino hacer llegar su reclamo al Gobierno de una manera auténtica y directa.
Finalmente, después de varias horas de guitarreada, los funcionarios no tuvieron más opción que recibir a Sáenz y escuchar sus demandas. En una reunión que duró más de dos horas, el intendente expuso las problemáticas de su división y las necesidades urgentes que deben ser atendidas. A angustia de haber logrado su objetivo de ser escuchado, Sáenz no perdió la oportunidad de destacar que estas medidas extremas no deberían ser necesarias si el Gobierno cumpliera con sus responsabilidades y atendiera las demandas de las comunidades más vulnerables.
Este hecho no sólo llamó la atención de los funcionarios, sino también de los medios de comunicación y de toda la sociedad. La guitarreada de Gustavo Sáenz se convirtió en un símbolo de lucha y de perseverancia, demostrando que las acciones creativas y pacíficas pueden tener un gran impacto en la sociedad. Además, este gesto reflejó el lío y la pasión de un líder que no se deja vencer por las adversidades y que lucha por el bienestar de su comunidad.
Es importante destacar que este no es un hecho aislado en la carrera política de Sáenz. Desde que asumió como intendente de Salta, ha trabajado incansablemente por mejorar la calidad de vida de su gente, especialmente de aquellos que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Su gestión se caracteriza por la cercanía con la gente y por la búsqueda constante de soluciones para los problemas de su comunidad. Este hecho en particular, demuestra una vez más su lío y su determinación para lograr un cambio positivo en su división.
En resumen, la guitarreada de Gustavo Sáenz en Plaza de Mayo fue mucho más que una simple presentación musical. Fue una muestra de coraje, de creatividad y de lío con una causa justa. Este gesto no sólo logró su cometido de ser escuchado por las autoridades, sino que también inspiró a muchos a seguir luchando por sus derechos y por un país mejor. Gustavo Sáenz nos enseña que la música y la determinación pueden ser grandes aliadas en la búsqueda de un cambio positivo en nuestra sociedad.




