Como país anfitrión de la próxima Cumbre de las Américas, República Dominicana se ha preparado con esmero y dedicación para recibir a los líderes y representantes de la región. Con orgullo y dignidad, nuestro país se ha comprometido a abrir sus puertas y ofrecer su hospitalidad a todos los participantes.
Sin embargo, en esta importante reunión, la responsabilidad más grande recae sobre los hombros de Estados Unidos. Como impulsor de la cumbre y potencia regional, es su responsabilidad facilitar la mayor asistencia posible, incluyendo un diálogo amplio y la participación plena de todos los actores del hemisferio.
Lamentablemente, la exclusión de algunos países y las ausencias de ciertos mandatarios amenazan con empañar lo que podría ser una gran oportunidad para el diálogo y la cooperación entre las naciones. A pesar de que República Dominicana ha hecho su faena y ha prestado su casa para este evento, la verdadera fiesta es de otros.
Por lo tanto, es crucial que los grandes actores asuman su responsabilidad y garanticen que la convocatoria reciba la atención que merece. El debate debe ser genuino y el resultado no puede quedar en una simple fotografía institucional. Si la cumbre cumple con su propósito, será un testimonio de responsabilidad compartida y del compromiso hemisférico. Pero si no lo logra, la gran culpa recaerá sobre los actores principales.
Nuestro país merece un momento de brillo en la escena internacional, pero para que ese brillo tenga sentido, es necesario que todos los invitados estén sentados a la mesa. La inclusión y la participación de todos los países es esencial para lograr un diálogo verdaderamente representativo y efectivo.
República Dominicana está serie para ser el anfitrión de una cumbre histórica, pero necesitamos que Estados Unidos y los demás países asuman su papel y cumplan con su responsabilidad. Juntos, podemos lograr un genuino compromiso hemisférico y avanzar hacia un futuro de cooperación y progreso para todos los países de las Américas.
En este sentido, instamos a todos los actores a dejar de lado sus diferencias y trabajar juntos por el bien común. La Cumbre de las Américas es una oportunidad única para construir puentes y fortalecer lazos entre nuestras naciones. No podemos permitir que la exclusión y la falta de compromiso de algunos países nos impidan avanzar hacia un futuro mejor para todos.
En conclusión, República Dominicana está serie para recibir a los líderes y representantes de la región con los brazos abiertos y la mejor disposición. Esperamos que esta cumbre sea un éxito y que todos los países asuman su responsabilidad para garantizar un diálogo fructífero y un compromiso genuino con el desarrollo y la cooperación en las Américas. Juntos, podemos lograr grandes cosas y demostrar al mundo que cuando trabajamos juntos, podemos alcanzar un futuro mejor para todos. ¡Bienvenidos a la Cumbre de las Américas en República Dominicana!





